El don del Nilo… y del Yaque

Ustedes deben recordar aquella enseñanza que desde sexto curso, y como una especie de máxima histórica, se nos quedó como clave para saber lo principal sobre Egipto: Egipto era conocido como “el don del Nilo”.

La cosa era muy ecológica, pero no se nos explicaba lo suficiente para enterarnos de que, así como Egipto era el don del Nilo, sitios como el Valle del Cibao, el Valle de Bonao, el Valle de Constanza y otros, eran dones de ríos como el Yaque del Norte, el río Yuna y el río Grande, respectivamente. En un caso específico, Santiago es el don del Yaque del Norte.

La razón de que Egipto fuera el don del Nilo, y el Cibao sea el don del Yaque del Norte, se debe a que en el caso de Egipto las crecidas del río Nilo fertilizaba el gran Valle de los Reyes y otras zonas hábiles para siembras, lo que permitió a Egipto una economía sin problemas. El Yaque del Norte, durante toda su vida de millones de años, ha fertilizado al Valle del Cibao, lo ha hecho la zona más fértil de la isla de Santo Domingo, y fue ese don el que permitió a Santo Domingo una economía agrícola sana que hizo a la República Dominicana “eminentemente agrícola”, como se decía anteriormente, hasta que se decidió sustituir la siembra de alimentos por siembra de hormigón, y hacer a la República Dominicana “eminentemente importadora”.

La concentración de la economía en la importación y la construcción devaluó el trabajo agrícola y desató la migración a ciudades como Santo Domingo y Santiago, donde millares de familias se han ido apiñando a orillas de ríos, en cañadas y otras zonas de propiedad ecológica de ríos y arroyos. Formal, oficial y responsablemente no se ha trabajado para evitarlo, todo lo contrario, se ha estimulado la ocupación de esas zonas para aprovechar el manejo político electoral que facilita su presencia.

Los partidos políticos y sus dirigentes han aprovechado incluso la desgracia que cada inundación causa en esos sitios para promover sus candidaturas. Es decir, las muertes y pérdidas materiales por huracanes e inundaciones durante la época de Balaguer las enarboló el PRD contra el reformismo. Pérdidas materiales y de vidas las utilizó el reformismo y el PLD contra los gobiernos perredeistas, alegando incapacidad, improvisación e imprevisión. Daños a las propiedades y a la vida causados por el huracán Georges, por ejemplo, fueron achacados a la falta de previsión e incapacidades del gobierno de Leonel Fernández. Ahora, los daños que se sufren en el Cibao pasan a ser culpas del actual gobierno de Hipólito Mejía. Pero lo cierto es que ningún equipo político, económico o ecológico de esos partidos han preparado propuesta alguna para resolver esos problemas que se presentarán permanentemente, a menos que deje de llover para siempre. Simplemente se utilizan esas desgracias las desgracias ocurridas a los ocupantes de cauces de ríos, cañadas y arroyos como recurso político para ataques y campañas.

El análisis económico de la naturaleza de la ocurrencia de aguaceros e inundaciones no es parte de los estudios políticos de los partidos. Es más, la mayoría de los políticos no sabe por qué llueve.

[b]LAS INUNDACIONES SON BUENAS[/b]

Al llover sobre las montañas ocurren dos cosas sumamente beneficiosas para la naturaleza en conjunto y para cada una de las partes que la componen, incluyendo a los seres humanos, naturalmente.

Primero, se surten todos los acuíferos: los arroyos, los ríos, las lagunas, los lagos y los acuíferos subterráneos. Segundo, las aguas arrastran montaña abajo, hacia los valles grandes y pequeños, miles de toneladas de detritos vegetales, componentes del humus, la rica tierra negra que se va acumulando en los valles y que forma los terrenos donde se pueden cultivar miles de especies vegetales alimenticias.

Esa mecánica natural ha sido la responsable de la fertilidad de los valles, fertilidad que se renueva cada cierto tiempo con las grandes inundaciones, las que depositan capas nuevas de humus, ricas, cargadas de nutrientes, reponiendo las fuerzas de las capas anteriores y permitiendo mejores productos.

En todos los grandes y pequeños valles del planeta esa es la mecánica natural que funciona, salvo en aquellos valles que han sido sepultados por lagos artificiales para presas, donde el humus con toda su carga de nutrientes se queda en el fondo de los lagos.

Ahora, como en la República Dominicana la agricultura va siendo empujada hacia el pasado, los territorios propiedad ecológica de los ríos van siendo ocupados por viviendas y otras construcciones, una actitud motivada por dos razones: los grandes espacios de tiempo entre riada y riada, y la falta de información y educación entre la población. Claro que esa falta de información es parte del manejo político y de la adecuación económica hacia la importación.

[b]25. EL JARDÍN DE LA REPÚBLICA. (50 COSAS MÁS PARA SALVAR LA TIERRA)[/b]

Un jardín de nueve metros cuadrados puede producir en un año diez mil porciones de alimentos.

Si usted es un amante de la jardinería o simplemente alguien que desea tener el tiempo y el espacio para diseñar un jardín, tiene en sus manos un proyecto maravilloso. Esto genera espíritu comunitario, le da una oportunidad de conocer a sus vecinos y ofrece la posibilidad “directa y práctica” de trabajar con la tierra.

[b]¿SABÍA USTED QUE?[/b]

* En muchas regiones no existen disposiciones que reglamenten los ecocultivos. Por lo tanto, los ciudadanos seguramente no saben de qué está compuesto el producto que compran, aunque diga “orgánico”. Cultivando sus propios productos podrá estar seguro de que lo que como no está contaminado con pesticidas.

* El 82% de los pesticidas registrados por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA) dejan residuos en los alimentos; el 11% muestra al menos algún “indicio” de que son cancerígenos.

* Nancy Skinner, naturalista residente en Berkeley, considera que “los jardines preservan el verde y el espacio abierto en las zonas extremadamente urbanizadas. No sólo ayudan a mantener el aire puro, sino que también sirven para recordarnos que en el mundo existe algo más que autos, calles y edificios”.

* En cualquier lugar se puede hacer un jardín. Según la Boston Urban Gardeners, “Carrie Sargent, residente de un barrio de Boston azotado por el flagelo de las drogas y los crímenes, tuvo la brillante idea de crear un jardín comunitario. Hizo gestiones para obtener un lote abandonado de su cuadra que pertenecía a una organización sin fines de lucro de la zona. Era un lugar ideal para los delitos, la drogadicción, el crimen y los autos robados y abandonados… Hoy es un jardín comunitario, un lugar seguro y hermoso para que los vecinos se reúnan y cultiven hortalizas”. (Continuará)

[b]DEFINICIONES NATURALES[/b]

Nerítica

Zona litoral de aguas someras que cubren la plataforma continental.

[b]Oncogénico[/b]

Término empleado con un sentido general análogo al de cancerígeno, es decir, relativo a aquellos agentes físicos, químicos o biológicos que provocan o favorecen la aparición de células cancerosas.

[b]Pangea[/b]

Nombre del continente único paleozoico que agrupaba la totalidad de las tierras entonces emergidas y que se transformó en la actual distribución por un largo y complejo proceso de fragmentaciones y migraciones.

[b]Recesivo[/b]

Dícese del gen que determina un carácter hereditario que no se manifiesta en la descendencia pero que se transmite a ella de manera latente, pudiendo aparecer en generaciones posteriores, cuando las combinaciones genéticas sean las adecuadas.

[b]Saturada[/b]

Disolución que ha alcanzado la saturación.

[b]Tegumento[/b]

Revestimiento ectodérmico del cuerpo de los metazoos.