El drama de las
madres en prisión

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SORANGE BATISTA
s.batista@hoy.com.do
Najayo, San Cristóbal.
 Ser madre es una de las misiones más difíciles y a la vez encantadoras en la vida, pero esa situación adquiere la connotación de  un verdadero drama,  cuando los hijos tienen que acostumbrarse a ver a su progenitora tras las rejas por la comisión de algún delito.

En las cárceles femeninas de Najayo y Rafey, pertenecientes al nuevo modelo penitenciario, son normales las escenas de llanto en los días de visita, cuando algún familiar lleva a la interna su vástago.

En una visita al área infantil destinada para las internas las escenas son conmovedoras.

Diferentes dramas. Cuidadosamente arreglada,  Minerva, de 42 años, esperaba ansiosa la llegada de su hija Jessy, a quien volvería a ver después de más de dos años,  tiempo que lleva en prisión. Su hija reside fuera del país y llegó con los nietos de Minerva a visitarla en lo que fue un encuentro cargado de llanto y alegría.

Un drama similar es el de Alba, otra  interna abuela, quien dice sentirse en el paraíso cuando tiene la oportunidad de compartir con su hija Rosanna y su nieto Enmanuel.

“Puedes imaginarte cómo me siento estando aquí y sin poder salir a apoyar a mi hija que en la actualidad vive sola con mi nieto”. Mientras, el pequeño, ajeno a la situación que le rodea, jugaba en el área infantil del recinto donde su abuela cumple condena. Otro caso es el de  Adelfa,  quien depende de la disponibilidad de su hermano para poder ver a su niña, a quien muchas veces se queda esperando.

Efecto Psicológico. Sobre los efectos en  un niño cuya     madre está en prisión, el siquiatra  Secundino Palacios explicó que la privación del afecto de   la madre conlleva a la ausencia de aminoácidos esenciales para el desarrollo del niño, que más tarde lo convertirá en un individuo frío, con bajo nivel de socialización,  distante, y con vocación al “trastorno antisocial de personalidad”. Agregó que la cantidad y la calidad necesaria de afecto que requiere un niño no se suple desde una cárcel,  por lo que  los demás parientes se harán cargo.

Madres en la cárcel

Los días de visitas son viernes, sábado y domingo, pero sólo los sábados están destinados a los niños y menores de edad.

Las internas que cooperan con la limpieza o  sirven como entes multiplicadoras de algún  oficio a las demás internas,  disfrutan de una hora extra con sus visitantes en los días señalados.