¿El eslabón perdido
de Figueroa Agosto?

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La espectacular rueda de prensa ofrecida el lunes 11 por las autoridades policiales fortaleció la hipótesis de que el asesinato del coronel José Amado González tuvo como objetivo fundamental cortar el eslabón que podía  conducir a los peces gordos que posibilitaron la operación de la red de narcotraficantes de José David Figueroa Agosto.

Contrasta la eficiencia con que las autoridades han perseguido a los vinculados en el lavado de dinero mediante la compra de viviendas y automóviles, con el hecho de que no hayan podido capturar ni uno de los que operaban el negocio de recepción y exportación de millonarios cargamentos de cocaína.

Un penoso espectáculo

Muchos de los periodistas que asistieron a la rueda de prensa que ofrecieron las autoridades policiales el lunes 11 para informar sobre las investigaciones del asesinato del coronel José Amado González, acaecido el día de Nochebuena, llegaron a la conclusión de que había sido un penoso espectáculo de distracción con ribetes de encubrimiento. Una docena de más de 40 “directores de medios y líderes de opinión” invitados formuló fuertes cuestionamientos y ni uno solo pareció satisfecho.

Las expectativas que precedieron el encuentro para informar sobre la investigación, se trocaron en frustración. En esencia plantearon que la muerte del coronel González habría sido un crimen pasional dispuesto por el jefe de una banda de narcotraficantes responsable de que en el 2008 llegaran al país 123 aviones cargados de cocaína, uno cada tres días.

El Jefe de la Policía Nacional y el Presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas, generales Rafael Guzmán Fermín y Rolando Rosado, invirtieron cuatro horas  para no revelar nada que ya no hubiese sido previamente publicado por los periódicos. Cuando concluyeron ya dos tercios de los invitados se habían marchado.

Al comenzar la presentación el general Rosario advirtió que procuraban que “los persecutores dejen de ser los perseguidos” y proyectó en pantalla gigante una estrofa del Versainograma a Santo Domingo que Pablo Neruda escribió a raíz de la intervención militar norteamericana de 1965: “Y hay tanta iniquidad sin comentario, En la América Hirsuta que nos dieron, Que si hasta los poetas nos callamos, No hablan los otros porque tienen miedo”.  

Perfil de “El Camaleón”

Con despliegue de fotos pornográficas y hasta un oscuro vídeo sin rostro presentaron a Figueroa Agosto como un “sicópata y enfermo sexual con tendencia a la pedofilia” que dispuso el asesinato de  un “compadre y amigo”, porque éste lo habría denunciado tras ser enterado que él tuvo relación sexual con su esposa, la que también resultó baleada el pasado 24 de diciembre.

El general Rosado disertó sobre Figueroa Agosto y sus relaciones amorosas, con detalles como los consumos de hasta 300 mil pesos semanales de “las champaneras” (como bautizaron a sus amantes) en la discoteca Jet Set, lo que ninguna autoridad supo o puso atención. Relataron que financió las cirugías estéticas en la “categoría TLC” ( tetas, liposucción y nalgas) de más de 30 mujeres dominicanas. El jefe de la DNCD llegó a validar el concepto de que a veces las mujeres pierden a los hombres.

Presentaron el prontuario delictivo de José David Figueroa Agosto, quien recibió 7 condenas para un total de 209 años de cárcel por diversos actos criminales en su nativo Puerto Rico, donde tuvo una segunda identidad, como Angel Rosa Rivera, alias Junior Cápsula. Se fugó de la cárcel y llegó a la República Dominicana  en 1999, donde obtendría las sucesivas identidades de Felipe Rodríguez de la Rosa, Cristian Almonte Peguero y Ramón Sánchez, razón por la que lo bautizaron como  “El Camaleón”. 

Tras hablar de sus actividades delictivas y la forma en que “penetró todos los estamentos de la sociedad dominicana”, una presentación en power point fue graficando las viviendas y automóviles que las autoridades le atribuyen, incluyendo las identidades de lo que han sido acusados como lavadores de activos.

Tocó al general Guzmán Fermín relatar la forma espectacular como Figueroa escapó en una yipeta cuando iba a ser detenido el 3 de septiembre pasado “corriendo a 200 kilómetros por hora” a media tarde en plena avenida 27 de febrero, hasta chocar un vehículo estacionado tras doblar hacia una calle secundaria. El accidente lo obligó a abandonar la yipeta para huir a pies, pero aún así burló la persecución policial, como en las mejores películas de acción.

Notable contraste

Tras dos horas y media de disertación los dos jefes policiales permitieron preguntas, pero se mostraron evasivos sobre los cuestionamientos de los comunicadores y fue sólo después que les preguntaron tres veces si era verdad que el coronel González era sólo un “compadre y amigo”  de Figueroa Agosto, que el general Guzmán Fermín dijo que era algo más, un “protector de actividades ilícitas”, pero sin entrar en detalles ni mucho menos aludir a la red de protección. 

En la presentación también fueron exonerados de responsabilidad los dos oficiales policiales que estuvieron dos semanas bajo investigación por la muerte del coronel González. No hubo la menor alusión a la investigación del  exmayor del Ejército responsabilizado de la placa oficial hallada en el vehículo utilizado para asesinar al coronel González, que él había gestionado a nombre de un exjefe de estado mayor de su cuerpo militar. No obstante haber sido expulsado de Estados Unidos por vinculación de drogas el exmayor fue destinado a la Dirección Nacional de Investigaciones, siendo destinado nada menos que al Palacio Nacional.

Llamó la atención que el presidente de la DNCD remitiera al general Rafael Ramírez Ferreiras cuando se le preguntó si el caso Figueroa Agosto era el escándalo mayor de narcotráfico que aquel anunció en junio del 2008 diciendo que estremecería el país, lo que no se llegó a producir antes de su relevo de la presidencia de ese organismo dos meses después. Se creía que había continuidad en sus investigaciones.

Pero lo más notable de la presentación fue cómo los jefes de la PN y la DNCD abundaron tanto sobre las mujeres y los presuntos lavadores de propiedades de Figueroa y presentaron el asesinato del coronel González como fruto de un problema de faldas y en contraste evadieron aludir siquiera a la red que sostuvo un narcotráfico intenso durante años con envíos semanales de drogas hacia Puerto Rico y Estados Unidos.

¿Y los peces gordos? 

Desde que se produjo el asesinato del coronel González, en muy diversos sectores se ha sostenido que el mismo habría tenido el objeto de romper un eslabón clave de la cadena de Figuereo Agosto que había quedado a la luz pública, al vinculársele con los negocios y  mujeres del jefe de la banda y se decía que “sabía demasiado”. Se ha cuestionado que no fuera interrogado ni protegido antes de que lo asesinaran.

El asesor en materia de drogas del Poder Ejecutivo y a la vez presidente del Consejo Nacional de Etica, doctor Marino Vinicio Castillo, es de los que ha ido más lejos en el señalamiento de que el escándalo salpica a peces gordos civiles y militares, pidiendo reiteradas veces al presidente Leonel Fernández que limpie su entorno y aplique mano dura.

En una semana Vincho Castillo se refirió tres veces al caso. El Nacional del lunes 11 recoge sus afirmaciones en un programa matutino de televisión, atribuyéndole haber dicho que “en la estructura que creó el prófugo José Figueroa Agosto en el país hay generales y altos oficiales, así como gente del más alto nivel de los servicios de inteligencia del Estado”.

En El Caribe del viernes 15 exhorta al primer mandatario a que “actúe con dureza separando de su lado cualquier colaborador que pudiese estar ligado a los escándalos de corrupción o narcotráfico”. Otro párrafo indica que tras ponderar las bondades del doctor Fernández, Castillo proclamó que tiene que ser inflexible “con las inconductas, maldades, las aberraciones de gente en que ha podido confiar”.

Si esas son expresiones de un alto funcionario, amigo personal, aliado político y hasta inspirador del presidente Fernández, no hay necesidad de citar las múltiples especulaciones que han acaparado la atención en los cenáculos políticos, empresariales y sociales constituyendo uno de los mayores escándalos de los últimos años. 

La rueda de prensa de los jefes policiales en vez de generar confianza en las investigaciones del escándalo, impuso frustración y la convicción de que una vez más las investigaciones que involucran autoridades importantes quedarán en la superficie. Por eso días después se difundió por Internet la muñeca “Soberbie”, en alusión a Sobeida Félix, la amante y gran protagonista del entretenimiento en que han convertido la investigación del escándalo, que consiguió una tregua con la tragedia de Haití.-