El espectáculo latino pierde a Guillermo Álvarez Guedes, una de sus figuras más destacadas

MIAMI. AFP y otras fuentes. El humorista cubano Guillermo Álvarez Guedes, conocido en varios países de América Latina en la década de 1980, falleció este martes a los 86 años en su casa en Miami, informó el diario en español “El Nuevo Herald”.

   El humorista había sido internado el lunes 15 de julio en cuidados intensivos del hospital de Coral Gables por un padecimiento estomacal, pero luego mejoró y fue dado de alta hasta que falleció en su casa en Kendall, un suburbio de Miami, informaron al diario fuentes familiares.

   “El mundo del espectáculo hispano pierde una de sus estrellas más versátiles que supo traducir el ‘cubaneo’ de sus chistes a un lenguaje universal”, resaltó el diario de Miami, ciudad que acogió desde 1960 a esta artista que hizo varias giras por Venezuela, Colombia, Puerto Rico y República Dominicana.

   Guillermo Álvarez Guedes había nacido el 8 de junio de  1927 en Unión de Reyes, en la provincia cubana de Matanzas, donde empezó su carrera como actor hasta llegar a la radio a finales de la década de 1940.

   Además de participar en la televisión, Álvarez Guedes incursionó en sainetes, comedias musicales, espectáculos de cabaret y también se destacó como productor musical de artistas cubanos.

    En 1960 partió al exilio para radicarse primero en Nueva York y San Juan, Puerto Rico, donde retomó su labor musical con la creación del sello discográfico Gema Records, que lanzó al mercado a Rolando Laserie, Celeste Mendoza, Elena Burke y otros artistas.

Otros datos. Guillermo Álvarez Guedes fue el penúltimo de los siete hijos de Conrado Simeón Álvarez Hernández y Rosa Guedes Fernández (Eloísa, Félix Ramón, Roberto, Conrado, Hilda, Guillermo y Rafael). Desde pequeño supo que su mundo era el espectáculo.

Su primera presentación en público fue a los seis años en un concurso que se realizó en el cine de Unión de Reyes. Álvarez Guedes ganó cinco pesos haciendo chistes y, aunque no pudo disfrutar del viaje a la capital que también era parte del premio, esta pequeña presentación no solo le dio  la certeza de saber que podía arrancar sonrisas, sino que también marcó para siempre su profesión.

Aunque la familia no desaprobó su carrera como comediante, solamente su hermana Eloísa  lo alentó en su empeño.