El espía fugitivo que empañó relaciones con latinoamérica

Las relaciones de los Estados Unidos con Latinoamérica hace rato que andan de capa caída. Y ahora es agravada, cuando varios países ofrecieron asilo político al fugitivo contratista de la Agencia de Seguridad Nacional ( NSA, por sus siglas en inglés). Primero, se escapó a China y ahora está viviendo en el aeropuerto de Moscú en la zona de tránsito, con un estatus que nadie entiende.

El gobierno de Obama  conduce presiones a todo lo largo y ancho de la cancha continental, advirtiendo a los gobiernos vecinos del continente  que habrá serias consecuencias para aquel país que acepte al fugitivo filtrador Edward Snowden.

De hecho, el viernes antepasado  el propio presidente se ha implicado en estas gestiones llamando él mismo al Presidente Putin. Así mismo, el Vicepresidente Biden contactó por teléfono al Presidente Rafael Correa, de Ecuador, y le solicitó que no aceptara a Snowden y, al mismo tiempo le recordó  que en el Senado  existe un movimiento para apoyar una legislación con el propósito de suspender toda asistencia preferencial comercial para aquellos países que asistan al fugitivo.

Las diligencias de Biden  aparentemente han tenido éxito.  Así pues, no hay un solo país en este hemisferio que no sepa la posición oficial del gobierno de los Estados Unidos con respecto a este incidente. Funcionarios del Departamento de Estado han advertido, que el país que provea asilo al fugitivo,  pondrá en peligro  las relaciones entre ambos.

¿Dónde están las cosas más tensas?  Como siempre, con Venezuela.

Si se recuerda bien, el ex Embajador de los Estados Unidos en las Naciones Unidas – también pasado Gobernador del estado de Nuevo México – mi amigo Bill Richardson, cuando visitó a Venezuela representando la OEA – antes de las elecciones de Maduro – dijo, y cito: “Es importante que la administración del Presidente Obama y del Secretario de Estado Kerry gasten un poco más de tiempo en esta región y fomenten un bloque unido con países más moderados como son México, Colombia, Brasil y Perú, para resistir los movimientos anti-estadounidenses que se efectúan en otros países, y al mismo tiempo, construir puentes que nos permitan armonizar con aquellos países que antagonizan con nosotros”.

De hecho, Roberta S. Jacobson, asistente del Secretario de Estado para Asuntos Hemisféricos,  se ha mantenido en contacto permanente con el encargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Washington,  tratando de negociar  que no se admita en Venezuela al prófugo ex analista filtrador como asilado político.

Si se recuerda bien, antes de este incidente  se había avanzado mucho en buscar una fórmula de avenencia entre los dos países, pues el Secretario John Kerry y el Canciller Elías Jaua  hasta habían intercambiado un apretón de manos y se habían comprometido a intercambiar embajadores, pues desde hace tiempo  las relaciones están interrumpidas.

Esta acción era conveniente en las dos direcciones, para Venezuela, pues debilitaría mucho a  Capriles, que anda por ahí dando brinco de capitales en capitales denunciando  los supuestos fraudes de Maduro en las elecciones presidenciales pasadas y, para nosotros,  pues Venezuela representa el suministro de 900,000 barriles de petróleo todos los días.

Washington ha venido cometiendo errores que han afectado las relaciones con sus vecinos del sur. Por ejemplo, la estúpida interrupción del vuelo del Presidente de Bolivia cuando retornaba de un viaje de Moscú  es inexplicable y  jamás debió ordenarse.

Ese incidente  hasta provocó hace una semana que los  miembros de Mercosur repudiaran a España, Francia, Italia y Portugal por participar. Aunque no se implicó a los Estados Unidos, se entiende claro que eso no era posible,  sin la iniciativa del gigante del norte.

En el pasado también hemos cometido errores, como es el caso del terrorista Luis Posada Carriles, que derribó  un avión civil de Cubana de Aviación en la década del 70 del siglo pasado – matando más de 70 personas –  luego que se escapara de la cárcel en Venezuela se refugió en Miami y anda por ahí, gozando de libertad restringida en Estados Unidos y, el otro caso, el de los hermanos William y Roberto Isaías, que desfalcaron un Banco en Ecuador, cogieron la polvorosa y se refugiaron allá mismo y no hay forma de que los devuelvan.

Estoy de acuerdo con el Gobernador Richardson, hay que prestar más atención a Latinoamérica y hacer las alianzas y amarres necesarios para fortalecer las relaciones con los vecinos del Sur.

Construir murallas en la frontera con México no es la solución, es diametralmente lo opuesto, derrumbar murallas de incomprensión, es la solución.