El estilo de gobernar de Medina

La sucesión de hechos característicos del ascenso de Danilo Medina –su discurso, la escogencia del gabinete, el Código de Ética y el plan de austeridad, revelan a un presidente capaz de imprimirle un ritmo astuto a su estilo de gobernar, dentro del cual la utilización del contraste dramático sobresale como expresión del poder.

Medina fue capaz de mantener en suspense a la exigente audiencia nacional con el manejo inescrutable de los seleccionados para  su gabinete ministerial, golpearla después con una serie de trascendentales medidas encaminadas a  convertir la ética y la austeridad en sellos inconfundibles de su ejercicio, situando la disminución de la pobreza como la meta  de sus decisiones.

El estilo de Medina tiene un antecesor universal: Franklin Delano Roosevelt. Poco después de ganar las elecciones  en 1932, Roosevelt se entregó a una especie de retiro. No dijo nada acerca de sus planes o nombramientos de su gabinete. Incluso se negó a entrevistarse con el anterior presidente Herbert Hoover para discutir la transición, tarea que aquí Medina delegó en una comisión a cargo de Gustavo Montalvo. Cuando llegó la hora de Roosevelt juramentarse, Estados Unidos se encontraba en un estado de enorme ansiedad, matizado por la Gran Depresión y quiebras bancarias.

Afortunadamente, ahora este no es el caso dominicano. Al juramentarse, Roosevelt cambió de marcha. Pronunció un poderoso discurso, dejando claro que intentaba conducir al país en una dirección completamente nueva. A partir de entonces el ritmo de sus decisiones públicas –nombramiento del gabinete, legislación ética y plan de austeridad- se desarrollaron a una velocidad increíblemente rápida. Respetando la historia y la dimensión de Roosevelt, creo que Medina ha comenzado a hacer lo propio, colocando la ética y la austeridad rigurosas como estandarte para satisfacción del clamor popular.