El estrabismo enfrentando lo emocional y lo físico

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POR ANNA JIMÉNEZ
El estrabismo es la desviación de los ojos de su posición normal. El estrabismo más frecuente es el llamado estrabismo convergente, en el que el niño mete el ojo hacia dentro. Menos frecuente es la desviación del ojo hacia fuera (estrabismo divergente), hacia arriba o hacia abajo.

La característica que define al estrabismo es la desviación del ojo. Los movimientos oculares son normales y la desviación se mantiene independientemente de hacia donde mire el niño. El estrabismo aparece sobre todo en niños menores de tres años y, generalmente, sólo afecta a un ojo. Sin embargo, es muy importante señalar que no es únicamente un problema estético sino que, si no se diagnostica de forma rápida y no se trata correctamente, puede dar lugar al desarrollo de una ambliopía u ojo vago. La ambliopía es debida a que el niño ve mal con el ojo desviado y comienza a suprimir la visión de ese ojo, utilizando sólo el ojo sano que le permite una visión clara. De esta forma se produce una pérdida progresiva de la visión del ojo desviado.

El estrabismo tiene características distintas según la edad del niño. En los niños menores de seis meses la desviación del ojo puede ser muy importante y si afecta a los dos ojos da la sensación de que el niño cruza la mirada. Este estrabismo es el estrabismo congénito o infantil y es de causa desconocida. En los niños más mayores entre los dos y los tres años, la desviación del ojo suele ser debida a un defecto de la agudeza visual, dando lugar a los llamados estrabismos de acomodación. Si el niño ve mal de cerca puede meter el ojo hacia dentro para intentar enfocar correctamente. La desviación también puede ocurrir hacia fuera. Estos estrabismos pueden ser permanentes o intermitentes, apreciándose sólo si el niño está cansado o enfermo.

Hay dos cuadros que pueden similar un estrabismo:

1. Si el niño tiene un puente nasal o el pliegue del párpado anchos, puede dar la sensación de que mete el ojo al verse menos conjuntiva en el lado interno del ojo.

2. Los niños pequeños, hasta los dos meses, pueden meter uno o los dos ojos de forma intermitente y ocasional y no tratarse de un estrabismo verdadero.

El pediatra conoce una serie de pruebas que permiten poner de manifiesto la desviación del ojo cuando esta no es muy evidente o es intermitente. La prueba más sencilla y fácil de realizar es proyectar una luz sobre los dos ojos cuando el niño mira de frente. Si los dos ojos están bien alineados, el reflejo de la luz que se proyecta es simétrico; si existe una desviación, el reflejo aparecerá en puntos distintos en cada ojo.

El diagnóstico del estrabismo requiere además la determinación de la agudeza visual y una valoración completa por parte del oftalmólogo.