El éxito de las plataformas tecnológicas

Ramón Nuñez Ramírez

A partir de la tercera revolución industrial, la digital, pero con mayor énfasis a partir de la cuarta, estamos viviendo la era de las plataformas tecnológicas, es decir un simple software, en la cual gracias al internet entran en contacto directo consumidores y empresas, transformando la forma de hacer negocios y haciendo realidad del proceso capitalista de “destrucción creativa”, descrita por el austriaco Joseph Schumpeter.
El caso más paradigmático es la empresa Uber Technologies. Uber es una empresa global que proporciona a sus clientes vehículos de transporte con conductor, sencillamente taxis, mediante una aplicación móvil (app) que a su vez carga el servicio a la tarjeta de crédito del usuario. Desde hace décadas existen las compañías de taxis donde usted solicitaba el servicio por la vía telefónica o en grandes ciudades esperaba al taxista en la calle. Uber no tiene un solo vehículo, es una aplicación y está colocando en graves dificultades las empresas tradicionales de taxis a tal punto que vimos recientemente huelgas de taxistas en Madrid y Barcelona protestando por la competencia de Uber. La empresa tiene su sede en San Francisco, California, fue fundada por Garrett Camp y Travis Kalanick, tiene valor de mercado de US$68,000 millones y es la “startups” más valiosa del mundo.
También otra plataforma exitosa ha sido Amazon, fundada por Jeff Bezos, quien apostó a la masificación del internet y comenzó con una aplicación a vender libros en línea en 1994, hoy Amazon vende todo tipo de artículos vía internet y su fundador es,de acuerdo a la Revista Forbes, el hombre más rico del planeta con una fortuna estimada en US$112 billones.
El caso más exitoso de plataforma ocurrió en el lado opuesto del planeta con Alibaba, creada por un chino de origen humilde, con dificultades para las matemáticas y escaso conocimientos de tecnología, Jack Ma. Alibaba no tiene un inventario, es una plataforma que conecta a los consumidores chinos con las empresas, grandes y pequeñas, para efectuar las transacciones; hoy en día Alibaba y empresas subsidiarias envían, por la vía de miles de empresas “Courier” diez millones de paquetes diarios y Jack Ma, de acuerdo a Forbes, es el rico #20 con una fortuna estimada de US$39 billones.
Otro ejemplo es Google, fundada por Larry Page y Sergei Brin, cuando eran estudiantes de doctorado en computación en la Universidad de Stanford. Google comenzó como un buscador de informaciones y de ese proyecto inicial han surgido Google Maps, Google Earth, Google Code, adquirieron por US$1,650 millones YouTube y ambos ocupan la posición #12 y #13 de los cien más ricos del planeta.
La velocidad de los cambios es tal que la banca también está evolucionando y ya tenemos las Fintech, otro tipo de empresa startups, que en base a tecnología realiza actividades financieras sin necesidad de locales, simplemente haciendo las transacciones de forma electrónica. Jack Ma, el fundador de Alibaba, creó un banco online, MYBank, y un fondo mutuo, YU´e Bao Online Mutual Fund. En el país avanzan las transacciones y pagos electrónicos a punto tal que el cheque cada vez se usa menos.
La tecnología avanza de forma acelerada, en pocos años tendremos en los celulares la generación 5G, que va a significar una revolución, avanza la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, biotecnología, el internet de las cosas, la computación cuántica y avances tecnológicos que todavía son impredecibles.
Para una economía pequeña como la dominicana, que no hemos logrado concluir con éxito la segunda revolución industrial, la energía eléctrica, montarnos en el tren de la cuarta revolución industrial demandará de muchos esfuerzos en materia educativa, será necesario transformar nuestras universidades, preparar los mejores cerebros enviándolos becados a realizar postgrados en las más prestigiosas universidades norteamericanas, como están haciendo hace décadas los países más exitosos de Asia, también es necesario desarrollar un mercado de capitales, porque todos estos innovadores exitosos arrancaron de cero pero contaron con fondos de inversión que apostaron a ellos.