El extraño milagro económico de la República Dominicana

Edificio del Banco Central. El Nacional/ Archivo. Jorge Gonzalez. 25.06.2009
Edificio del Banco Central. El Nacional/ Archivo. Jorge Gonzalez. 25.06.2009

Para que la República Dominicana pueda ser catalogada como prototipo de un milagro económico en América Latina, el Gobierno tiene que explicar por qué el endeudamiento crece más que el PIB, por qué más del 55% del empleo lo aporta el sector informal, por qué se han reducido las exportaciones en determinados renglones, o por qué los ingresos fiscales no han crecido lo suficiente.
Esas consideraciones fueron expuestas por Guillermo Caram, exgobernador del Banco Central, quien hizo la afirmación a propósito de la difusión de un artículo en el portal argentino Infobae, titulado “Cuáles son los secretos del “milagro económico” del que nadie habla en América Latina”, bajo la firma de Darío Mizrahi.
En ese sentido planteó que las autoridades deberían revelar cómo es posible que en un “milagro económico” el endeudamiento aumente mucho más rápido que el PBI.
Se supone que un crecimiento genera riqueza, recursos y excedentes que hacen innecesario recurrir al endeudamiento, dijo Caram al destacar que en el país el PBI 2012-2018 creció 41% y la deuda creció 63%, un 34% más rápido.

“¿Por qué los ingresos fiscales han crecido a un ritmo mucho mas bajo que el PBI?, un 26%, obtenido al deflactar del crecimiento nominal (44%) el 18% de inflación entre 2012 y 2018?”, se preguntó el economista.
Al comparar ese 26% del crecimiento de ingresos con el 41% del PBI, expresó que debería explicarse por qué los ingresos evolucionaron un 63% por debajo del crecimiento económico.

Otra de las contradicciones del milagro económico dominicano es el empleo, plantea Caram al destacar que el Gobierno debería explicar por qué el 55% de los empleos los genera el sector informal.
“Entre 2014- 2018, los puestos de trabajo crecieron 14% mientras el PBI lo hacía 27%. Como no hay evidencia de que nuestra productividad laboral haya aumentado, no se entiende por qué la ocupación ha crecido a un ritmo equivalente a la mitad del PBI”.

“Cómo es posible que un milagro económico provoque un deterioro del déficit en la balanza de bienes, 6.7%, al pasar de US$8716millones en 2012 a US$9301millones en 2018?”, refirió

Caída exportaciones y dependencia externa. Para Caram es contraproducente que el país represente un milagro económico cuando hay una caída de la producción de rubros que tradicionalmente han tenido ventajas comparativas.
“Reducción del 25% de exportaciones azucareras, conversión de importadores en lugar de exportadores de café y caída de un 11% de las exportaciones industriales en esos seis años”.

Para Caram tampoco se puede hablar de milagro cuando hay una dependencia externa, tanto al pagar rentas por inversiones extranjeras, incrementadas en un 60% entre 2012-2018 al pasar de US$2466 millones a US$3958 millones, como en los pagos del servicio de la deuda del sector público no financiero que promedió US$4500 millones/anuales en esos años.

Pobreza, falta de transparencia. Las bondades de la economía dominicana no se corresponden, a juicio de Caram, con el mantenimiento de subsidios tan elevados y desarrollar programas hirientes de la dignidad humana como los humillantes repartos navideños.
Otra de las debilidades del sistema económico dominicano, que refiere Caram paa cuestionar la publicación argentina, es el bajo puesto que tiene el país a nivel de competitividad, pues entre 141 tiene el puesto 78.
La falta de transparencia también contradice cualquier milagro económico, afirma al destacar que “ hay corrupción y existen complicidades entre agentes económicos y el gobierno en la toma de decisiones públicas: contrataciones, fijaciones de precios”.
Otro elemento que destaca Caram es la intervención estatal en el mercado al fijar tasas de interés para captar dinero para cubrir sus déficits, fijar precios de combustibles o de la electricidad.
En su lista de los “12 milagros” de la economía local incluye la debilidad institucional, en tanto el Estado irrespeta decisiones de otros organismos, y las precariedades de los servicios públicos como salud, educación, transporte o la seguridad ciudadana.