El factor Leonel en la campaña

Como el personaje del Chavo del 8, sin querer queriendo, será la actuación del ex presidente Leonel Fernández en la campaña electoral donde su organización llevará de candidato a Danilo Medina. Múltiples factores operan hacia una participación formal en el proceso porque la condición de autoridad partidaria sumada a los riesgos futuros de asociarlo a comportamientos sediciosos traería consecuencias funestas en su carrera política.
No es un secreto para nadie lo cuesta arriba que resulta en el PLD la existencia de dos liderazgos en constante pugna. Ahora bien, esas discrepancias nunca conducirán a perder la administración de un presupuesto nacional transformador del estatus de un amplio segmento de esa militancia. Y es que si de algo ha dado claras manifestaciones la dirigencia del partido morado es de una enorme capacidad para cohabitar en el marco de discrepancias divorciadas de aspectos ideológicos y orientadas por un proceso de acumulación sin precedentes en la historia republicana.
Fernández Reyna es un político a tiempo completo, sabe que Danilo Medina lo conoce perfectamente y en el proceso de recomposición de las fuerzas internas tener el control de los resortes del poder colocan al ex mandatario en desventaja en la actual coyuntura. Por eso, el salto hacia litorales de la oposición de gente asociada a Leonel Fernández no alcanzan la categoría de desplazamientos perturbadores, pero sí serán elementos que modificarán resultados y/o impulsan al gobierno a desarrollar un mayor esfuerzo para conseguir la victoria en demarcaciones de vital importancia.
En los litorales opositores se debe recibir con mayor racionalidad los saltos entusiastas de dirigentes vinculados a Leonel Fernández porque sin una Ley Electoral ni de Partidos podrían estar creando las condiciones para un regreso de esos desertores a su hogar político, cuando se modifique la relación de fuerzas internas y el panorama del 2020 redefina los aspirantes. No se puede olvidar que Danilo Medina tendrá un impedimento constitucional y no es tan fácil transferir los liderazgos a un potencial aspirante. Leonel Fernández no es Miguel Vargas. La comparación es casi un insulto, pero en honor a la verdad nadie se imagina al actual presidente del PLD reproduciendo el esquema de conspiración vulgar ejecutado por el presidente del PRD en la campaña del 2012.
En el PRM están cometiendo el error de creerse que la incomodidad y encono de Leonel Fernández respecto de situaciones creadas en su contra lo pueden conducir a favorecer a un candidato contrario a su partido. Y eso no es así debido a que, la única vía de hacer factible ese proyecto conspirativo, reside en una competencia electoral sumamente cerrada entre los dos aspirantes presidenciales de mayor importancia.
Es innegable que el candidato en mejores condiciones para desplazar al PLD es Luis Abinader. Ahora bien, el desarrollo y potencialidad del aspirante presidencial opositor no debe circunscribirse al interés sedicioso de fuerzas peledeístas, sino a la estructuración de todo un amplio espectro ciudadano en capacidad de traducir el cansancio en votos favorables a la oposición. Lo “otro” es cometer el infantilismo de hacer descansar sus posibilidades de triunfo en un sector históricamente adverso.

Leonel Fernández está casi obligado a salir a respaldar a Danilo Medina. Sin embargo, algunos leonelistas actuarán por la libre por obra del desquite o la incapacidad de resistir los duros golpes de la política.