El fatídico pastel

Eusebio Rivera Almodóvar

En el país existe consenso en que el deterioro y desgaste del poder en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) está minando poco a poco las posibilidades de que conserve su predominio en el favor de las “masas” populares y esté proclive a ser sustituido en las elecciones del próximo año.
Sin embargo, amplios sectores de opinión pública están convencidos de que sin una unidad monolítica de la oposición, desplazar al PLD como gobierno sería imposible y los actores principales proclaman la urgente necesidad de compactarse. Ya se produjo un acercamiento de partidos de oposición que se fue diluyendo en la medida que se fortaleció la contradicción interna del grupo en aspectos relacionados con sus diferentes formas de enfocar los mismos problemas.
Ahora, con la posibilidad abierta de una nueva repostulación del presidente Medina, parecería que el PLD enfrenta el riesgo de una posible escisión; sin embargo, si eso es visto como el soporte para un repunte de la débil oposición, estaríamos perdidos en el espacio, porque con dirigentes con tantas colas para pisarse mutuamente, el PLD aplicaría el viejo principio de que “entre bomberos no se pisan la manguera” y al final, tendrán que beber juntos el amargo trago de soportarse y apoyarse.
Los intentos de unidad de la oposición en base a una vulgar “repartición de cargos” están condenados al fracaso porque el pastel lo tienen los reeleccionistas o continuistas y harán todo lo posible, hasta besar la mano de sus adversarios internos, para conservarlo. Recordemos el popular adagio “El amor y el interés fueron al campo un día, y fue más grande el interés que el amor que se decía”.