El FMI informa sobre un mundo maravilloso

Comentario Editorial
Siempre existe el riesgo de que llueva. Cuando brilla el sol, sin embargo, y hay pocas nubes en el cielo, es un síntoma de neurosis llevar un paraguas. El último panorama económico del Fondo Monetario internacional sugiere que la economía mundial anda bien, y con decisiones políticas sensatas, continuará estando así.

No obstante, el crecimiento económico global, si bien algo más lento que el año pasado, está fuerte en casi todo el mundo. El FMIU elevó sus pronósticos de crecimiento para 2007 casi por todas partes: en Europa –de Este a Oeste–, Japón, India, Brasil, África y el oriente Medio. El crecimiento chino sigue pronosticándose por encima del 10%. Las únicas reducciones importante son para EEUU y Canadá, y aún ahí se espera que el crecimiento esté cerca de su tendencia prolongada en 2007, antes de acelerarse en 2008.

Existen riesgos a corto plazo y, como institución diseñada para estar preocupada, el FMI tiene una lista de inquietudes. La más acuciante es de un vuelco más profundo en EEUU, donde el gasto de los consumidores se ha desacelerado con el mercado inmobiliario, pero por lo demás, el país está fuerte. Si los precios de las viviendas en EEUU no solo se estancan, sino que caen, y se mantienen cayendo, pues entonces su impacto económico podría empeorar. Pero las posibilidades un resultado como ese siguen siendo relativamente bajas.

Los precios del petróleo siguen estando altos, pero no terriblemente más altos que un año atrás, y el riesgo de inflación parece haberse atemperado. A pesar de brotes ocasionales de nerviosismo en los mercados financieros, las primas de riesgo, y por lo tanto, el costo de la inversión en nuevos proyectos, son bajos.

El peligro real del mal tiempo económico viene en el largo plazo. No es nada accidental que el mundo esté ahora creciendo rápidamente; no hay nada de brujería, y solo un poco de suerte. El fuerte crecimiento es el resultado de 20 años de políticas económicas mejores en todo el mundo, el resultado de la independencia de los bancos centrales, una mayor disciplina fiscal, la globalización, los avances tecnológicos y la ronda Uruguay de conversaciones de libre comercio.

Si estas reformas se revierten, o simplemente se hacen mas lentas, entonces el crecimiento global va a sufrir. El proteccionismo es uno de los riesgos mayores. En la batalla por llegar a un acuerdo en la ronda Doha de conversaciones sobre el comercio, en oposición a las apropiaciones extranjeras en muchos países, y en el resurgimiento de los acuerdos comerciales bilaterales hay señales de que más liberalización, al menos, se está haciendo más difícil. Eso retardará el crecimiento económico, quizás no el año próximo, pero con toda seguridad en la década siguiente.

La economía mundial también irá mejor si el gran déficit comercial de EEUU y los excedentes correspondientes en r todo el mundo se desinfla suavemente, en lugar estallar. El FMI señala algunas señales positivas –una caída en el dólar y en el déficit–, pero China pudiera ayudar dejando que su tasa de cambio se apreciara con mayor rapidez.

Estos problemas son reales y necesitan soluciones, pero estaría mal exagerar el lado gris. La economía mundial ha estado creciendo por ahora rápidamente durante cinco años consecutivos. Puede que no –en realidad, con toda seguridad no durará eternamente– pero mientras tanto, debemos disfrutarlo.

VERSION IVAN PEREZ CARRION