El futuro, factor liberador y creador de unidad e identidad

El orden de los factores altera totalmente el producto. Lo primero es el futuro, es decir, el proyecto. La unidad y la identidad vienen detrás. Lo esencial es que sin el futuro no hay para dónde ir. Se va a ninguna parte. Sin propósitos ni objetivos, la identidad y la unidad no tienen significado. ¿Qué importa saber si soy cocolo o ibérico, si carezco de proyecto de vida y de sociedad?

La identidad no tiene sentido ni funcionalidad en especificidades culturales, en un anecdotario étnico dentro del marketing del folclore. ¿Para qué le sirve a un minifundista de Guanajuma conocer los ritos santeros de los guloyas? Sí  les interesa a descendientes de cocolos y haitianos, que este país les asegure educación, empleo, respeto, seguridad y vida digna, dentro de un proyecto de nación que genere identidad (retrospectiva) e identificación (prospectiva): ser parte y defensor de “lo nuestro”. Hay árabes ciudadanos de Israel, que  lo aman y defienden con sus vidas, de cualquier país árabe vecino.

Mientras no tengamos un proyecto de Nación: común, inclusivo, promisorio, de nada nos valen el pasado, la raza ni el idioma. Mucho menos el folclorismo recreativo y comercial. Aunque  aporte al menú de turistas y de los que se divierten o viven de eso.

La unidad y la identidad tienen que basarse en valores que la gente común pueda generar y defender día a día: el orden, la democracia, el medioambiente, el trabajo honesto y competitivo; de los cuales estemos orgullosos porque contribuimos a ellos. No porque alguien dispare 60 jonrones o sople descomunalmente una trompeta. Menos aún de unas playas en que no hemos puesto un grano de arena, que, por cierto, no son tan nuestras.

Esos son motivos válidos de alegría, de satisfacción, de agradecimiento a Dios. El orgullo sólo es legítimo cuando hemos puesto nuestro esfuerzo.

La auto-realización colectiva sólo puede estar en lo que hagamos hoy hacia el futuro. En un compromiso que nos libertaría de un oprobioso país del que sólo somos actores de tercera categoría.

El futuro es lo único que puede  llevarnos a tener identidad con y por un proyecto.