El gran legado de doña Vicenta

16_02_2017 HOY_JUEVES_160217_ ¡Vivir!3 C

A los 85 años de edad, fallece la señora Vicenta Lamourtte de Peignand a causa de una post trombo embolia pulmonar, un lunes 16 del mes febrero.
“Vicenta es inolvidable, junto con don Freddy Beras Goico hicieron una loable labor de compromiso social”, manifestó Mary Pérez de Marranzini.
47 años de servicio y entrega. Lamourtte de Peignand se integra a la Asociación Dominicana de Rehabilitación en 1967, como trabajadora social, área de la que fue fundadora, por ser una ferviente defensora del servicio hacia los más necesitados.
En 1971 se le encomienda la Administración del Hogar de Recuperación (para niños con secuelas de Polio) y para el 1977 pasa a desempeñarse como asistente especial de la presidenta de la Junta Nacional y Coordinadora de Recursos de la Comunidad.
Es destacable su diligente gestión con entidades públicas, privadas y medios de comunicación. Especialista en consecución de ayudas y por su mística de servicios y ejemplar trayectoria de 47 años, ha sido uno de los valores de mayor representación de la imagen institucional de la Asociación Dominicana de Rehabilitación.
Vida y obra. Nació en Barahona, de la unión de Francisco Lamourtte, destacado profesional de la ingeniería civil y Cecilia Lugo, dama de generoso espíritu, ambos puertorriqueños.
Contrajo matrimonio con el profesor Augusto Peignand Cestero, ilustre y afable educador, también fenecido, con quien compartió una vida, que le resultaba inolvidable por su compañerismo, amor y entrega.
Experiencia académica, laboral y social . Graduada de maestra en el 1965, ejerció la docencia en escuelas de San Francisco de Macorís, en escuelas de Puerto Rico, donde residió un tiempo.
En 1968 realizó un curso especial en Consejería Vocacional que abarcó Trabajo Social y Rehabilitación Profesional, en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico.
Una de las cualidades que adornaban a doña Vicenta era su abnegada dedicación e inclinación por las causas sociales y reivindicaciones. En su época de estudiante participaba activamente en movimientos políticos y sociales.
En 1966 trabajó en el Central Romana, como promotora social, visitando hogares, determinando problemas, buscando soluciones adecuadas, organizando a los trabajadores y formando Comités de Ayuda Mutua.
A doña Vicenta siempre se le encomendó la realización de gestiones que involucran la coordinación con instituciones públicas, privadas, sociales y medios de comunicación, para la obtención de equipos, materiales, aportes económicos y ayudas especializadas, la promoción de los servicios y el trabajo coordinado con los demás departamentos de la Asociación.
El tiempo nunca limitó el cumplimiento de su trabajo, ya que laboró siempre enfocada en objetivos; fue y de esas personas que trabajan sin tomar en cuenta el horario de oficina.
Fue excepcional su contribución al cumplimiento de objetivos institucionales, en su larga trayectoria de servicios, en especial se destacó su incidencia en:
El comienzo del servicio de Trabajo Social, creando las bases para la Rehabilitación Profesional.
La organización de la Clínica de Amputados de ADR. Motivación para la formación de filiales en Barahona, La Romana y San Francisco de Macorís.
Fundación del Hogar de Recuperación, entre otros aportes.