El impacto de las restricciones
económicas apenas comienza a sentirse en los EE UU

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Krishna Guna y Daniel Pimlott
FT
 Richard Berner, economista principal de Morgan Stanley para Estados Unidos, quien espera una recuperación carente de brillo, dice: “dados los vacíos entre el momento en que las condiciones financieras se dificultaron y el momento en que  aparecen en la economía, nosotros todavía tenemos un largo camino por recorrer”.

 Con los mercados  de financiamiento de la vivienda todavía disfuncionales, el descenso tanto en la construcción como en los precios de la vivienda podría llegar a prolongarse más de lo que la Fed espera. El crecimiento global también podría debilitarse mientras los efectos de la crisis del crédito se sienten en Europa y posiblemente incluso en mercados emergentes como China.

Todavía en el centro del debate está el gasto de consumidor, que cuenta por casi el 70% de la economía de Estados Unidos.

Los consumidores están lidiando con la caída del patrimonio neto, las restricciones del crédito, los costos más altos de energía y alimento, y un mercado laboral debilitado.

El pronóstico de la Reserva Federal asume que los precios de las materias primas se mantendrán, lo que le dará a los consumidores mayor poder de compra  al aliviar  la presión de la inflación.

Pero los  precios de las materias primas siguen subiendo, empeorándose la combinación de crecimiento-inflación. Cuanto más persista esto,  más grande será el riesgo de que la  “estagflación” – el crecimiento bajo y la inflación alta – llegue a incrustarse en las esperanzas de trabajadores, las compañías y los inversionistas.

El riesgo de inflación significa que la Fed ahora tendrá que moderar o incluso detener pronto sus reducciones en los tipos de interés.

Además, mientras el sector corporativo de Estados Unidos luce en buena forma, algunos analistas ven enormes excesos en el sector familiar que deben ser resueltos, incluyendo niveles récord de deuda en relación con el ingreso y el ahorro, que está casi en cero.

Otros señalan que los hogares estadounidenses están demasiado forzados, y señalan que el valor neto de las casas está todavía cerca de los niveles récord.

La riqueza, por tanto, está distribuida en forma desigual, y podría caer bruscamente si los escenarios de “peor caso” prueban ser correctos en cuanto al precio de la vivienda.

“La pregunta del trillón de dólares es ¿qué le sucederá al consumo?”, dice Raghu Rajan, profesor de la Escuela de Posgrado de Negocios de la Universidad de Chicago. Como indican los resultados de los detallistas de Estados Unidos, el consumidor ya se está retrayendo. “Pero, ¿se echará mucho más para atrás?

Rajan dice que los economistas no comprenden completamente por qué los ahorros se desplomaron a principios de los años ochenta, haciendo difícil estar seguros a qué ritmo subiría de nuevo. La mayoría de las explicaciones sugieren una combinación de aumento en la riqueza (primero de valores de renta variable, luego de vivienda) y la innovación financiera, que hizo más fácil tener acceso a la riqueza representada, por ejemplo por el valor de la vivienda.

Kenneth Rogoff, profesor en Harvard, dice que el gasto de consumidor de Estados Unidos tendría que ajustarse siguiendo el reverso sufrido en los precios, incluso si no hubiera habido la crisis del crédito que acompaña a esta situación. Como están las cosas,  “incluso si sacamos del medio la crisis financiera inmediata, todavía nos quedamos con una historia donde toda la estructura de crédito que propagó el boom de la vivienda ha quedado seriamente comprometido”, dice.

La mayoría de los expertos creen que los ahorros de EEUU subirán cuando las casas comiencen a reparar sus hojas de balance, pero que esto sucederá gradualmente, amortiguando pero sin desviar la recuperación económica. Pero hay riesgo de que bajo tensión este ajuste pueda ser más brusco.

Además, cuanto más larga sea la recesión, mayor estrés habrá en el sistema financiero. El FMI ya estima que las pérdidas y devaluaciones en todas las deuda y valores – no sólo en las hipotecas de alto riesgo – podría totalizar U$945,000 millones.

Nouriel Roubini, profesor en la Universidad de Nueva York y el presidente del RGE Monitor, un instituto de investigación económica, opina que los estándares para subvencionar se deterioraron en una gran variedad de productos de crédito durante el boom, y ese estrés económico tendrá como resultado un alza aguda en moras o impagos en deudas no relacionadas a hipoteca como préstamos de auto, tarjetas de crédito y préstamos apalancados.

Las últimas pérdidas podrían resultar muy inferiores a las que el FMI y otros estiman.

Pero las pérdidas potenciales en una baja prolongada son de un tamaño que podría dañar la base y el funcionamiento principal del sector financiero de Estados Unidos. Esto podría crear una recesión en forma de “L”, en que una economía anémica y un sector financiero dañado transmiten debilidad uno al otro, teniendo como resultado un período prolongado de estancamiento como el de Japón en los años noventa. Mas, mientras el riesgo de una recesión en forma de “U” probablemente se ha elevado en las últimas semanas, el escenario del “peor-caso” luce menos probable gracias a la respuesta de los activistas de los responsables de formular la política. Varios expertos opinan que el rescate de Bear Stearns por la Fed y JPMorgan Chase marcó un hito. Las autoridades de Estados Unidos demostraron estar dispuestas a usar dinero público para evitar que una institución sistémicamente importante deje de pagar sus deudas.

Mientras tanto, el Congreso está considerando planes para proporcionar entre $300 y $400 millardos en garantías de crédito para permitir a prestamistas que estén de acuerdo en devaluar préstamos para la vivienda para refinanciar estas hipotecas.

 “La recesión no va a ser como la de Japón –tendrá forma de U, no de L”, dice Roubini,  pero su idea de una recesión en forma de U envuelve de 12 a 18 meses de contracción económica.

Pero hay algunos riesgos financieros –tales como múltiples rupturas en el mercado de intercambio de deuda de crédito, que los bancos y otras instituciones financieras usan para comerciar, y el riesgo de cobertura de crédito  que sería muy difícil de controlar para la Fed y el Tesoro incluso si quisieran hacerlo.

LAS CLAVES

1.  Gasto del consumidor

En el centro del debate está el gasto de consumidor, que cuenta por casi el 70% de la economía de Estados Unidos.

2.  Vivienda

Los hogares estadounidenses están demasiado forzados y  el valor neto de las casas está todavía cerca de los niveles récord.

3.  Los ahorros

La mayoría de los expertos creen que los ahorros de EEUU subirán cuando las casas comiencen a reparar sus hojas de balance

Las compras de préstamos apalancados

El segundo lugar está empezando a lucir de primera. Con el mercado de compras apalancadas con financiación extranjera de cabeza (patas arriba), algunos inversionistas de capital privado que perdieron están consiguiendo una segunda mordida de la manzana (su parte).

Citigroup está negociando con Blackstone, Apollo Group y Texas Pacific la venta de una cartera sw $12, 000 millones en préstamos apalancados, y Deutsche Bank ha intensificado los esfuerzos para vender su propia exposición de préstamos.

La mayoría de los otros bancos han estado desechando los pedazos descontados de su deuda de compras de acciones por meses, saltando en cada oportunidad para descargar el riesgo mientras señalan con el dedo a los rivales que rompen los rangos para vender el paquete.

Mientras los problemas en las hojas de balance  exigen medidas desesperadas, las empresas de capital privado “han olido suficiente sangre” como para creer que los retornos de la deuda serán altos.

Los bancos han buscado inversionistas en que se fían de que no venderán los préstamos a bajo precio, deprimiendo los precios aún más antes de comprarlos. Para endulzar el trato, los bancos proporcionan los préstamos para cubrir gran parte del precio de adquisición de la deuda, dando a las empresas de compra de las acciones entre 3 y 4 veces el apalancamiento en su inversión de capital.

En estos momentos en que es tan difícil conseguir financiamiento, esos préstamos podrían aumentar los retornos nominales hasta los niveles que típicamente se ponen los fondos de capital privado.

Los ricos dividendos del Banco de América

Andar perdiendo el tiempo por las esquinas de las calles siempre ha sido mal visto. Ahora mismo, el empalme de Wall Street y Main Street es particularmente peligroso para los bancos estadounidenses. Haciendo eco de los resultados trimestrales de Citigroup presentados la semana pasada, el Banco de América (BofA)  los números dados se leen como una letanía de todo lo que está mal en la economía. Los ingresos netos de la banca corporativa y de inversión eran menos que un décimo del nivel del año pasado. Más preocupante aún fue el empeoramiento en la calidad del crédito al consumidor. Las pérdidas del BofA en el valor líquido de la vivienda sumaron $118,000 millones,  un salto a 1.7% en los primeros tres meses de este año.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE MIRIAM VELIZ