El informe del BM

Un informe del Banco Mundial elaborado por un equipo técnico encabezado por el economista Sanjay Kathuria, y que este diario reseñara como nota principal de su edición de ayer, expone algunas flaquezas de la economía dominicana a las que se atribuye dificultar la captación de inversión extranjera.

Se cita en ese informe, como factores positivos, la fortaleza del sector turístico, el bajo costo de la mano de obra, la capacitación laboral en el sector privado y el progreso en materia de telecomunicaciones.

En cambio, según el mismo informe, esta nación tiene dificultades para captar inversión extranjera debido a las altas tasas de pobreza y las debilidades del sector educativo.

Ciertamente, en el país hay niveles de pobreza muy elevados y la educación formal acusa serias debilidades, a pesar de que hacia ambos flancos los distintos gobiernos han destinado cuantiosos recursos para financiar programas que deberían atenuar la situación.

En el informe del Banco Mundial se ataca la política de protección y subsidios, a pesar de que para naciones de economías como la nuestra ambas fórmulas, adecuadamente aplicadas, son de mucha ayuda en cuanto a atacar la pobreza, por un lado, y a apuntalar la supervivencia de una parte considerable del sector productivo. En cambio, no hay anotaciones referidas a las dificultades del mercado energético y los costos desmesurados de la electricidad, que son altamente influyentes en los costos generales de bienes y servicios.

-II-

A pesar de que el informe tiene anotaciones que reflejan la verdad de algunos aspectos de la realidad económica del país, también tiene puntos que, a simple vista, lucen contradictorios.

Los bajos costos de la mano de obra, que se incluyen en ese informe entre los aspectos atractivos para la inversión en la República Dominicana, obedecen a variables relacionadas con el bajo desarrollo socio económico.

Entonces, resulta contradictorio que se cite la alta tasa de pobreza y la débil educación entre los obstáculos para la inversión, cuando esas dos condiciones, precisamente, son determinantes en el bajo costo de la mano de obra, que constituye un atractivo importante para los inversionistas.

Lo que sí debe inquietarnos es el aspecto de la inseguridad, de los altos índices de criminalidad y el número creciente de pandillas armadas.

La República Dominicana no puede darse el lujo de permitir que los niveles de seguridad continúen deteriorándose como ha estado ocurriendo, y hasta el momento no hay indicios de que las cosas vayan a cambiar.

Para los inversionistas, la seguridad ciudadana, como garante de la tranquilidad y la seguridad jurídica, como zapata de las instituciones, conforman un paquete muy apreciado a la hora de colocar capitales en un determinado país.

En todo caso, hay que tomar estas anotaciones del informe del Banco Mundial para poner en práctica políticas que permitan mejorar nuestras condiciones como receptores de inversión.