El llanto seco de la naturaleza

La virtual desaparición de las cristalinas aguas que descendían espléndidamente por el “Salto de Limón”, Samaná, equivale a un dramático llamado de rescate que brota secamente de las entrañas de una parte del territorio nacional que deja de parir aguas por los daños que por mucho tiempo reciben los ecosistemas ante la ineficiencia de autoridades. El valor que para el turismo interno y disfrute de miles de visitantes que pasaban cada año por esa bendición de la naturaleza confiere perfiles de desastre al proceso de destrucción de la cascada.

Esta decadencia agrega elementos de juicio al conocido diagnóstico indicador de que los recursos naturales arrojan creciente saldo negativo por haber estado bajo una brutal embestida que se traduce en desaparición de ríos, arroyos y cañadas. Existe la explotación irracional de bosques sobre valles y laderas. Una Sobreextracción de madera para obtener carbón de consumo local y exportación hacia Haití que ya diezmó su vegetación y ahora se asocia a malos dominicanos para hacer lo mismo de este lado. Cuencas y lechos fluviales esquilmados para la agricultura industrial y para levantar edificios en ciudades a costa de dejar pelados los espacios rurales. Vertidos contaminantes sobre aguas interiores que llevan al país por muchas partes a la imposibilidad de captar agua suficiente para consumo doméstico, generación eléctrica y riego. Circunstancias agravantes del cambio climático.

Eterna primavera para consolarse

En la lista de pesares que contrastan con el esplendor de su naturaleza, el municipio de Constanza sufre déficit de ordenamiento territorial, de caminos vecinales, programas de capacitación juvenil, servicios de salud y de actividades que abran fuentes de empleos a miles de personas. Desde cualquier ángulo que se lance la mirada en este valle, se reciben perennes bendiciones… que no llegan a los estómagos ni a los presupuestos familiares. Su ayuntamiento es pobre, además.
El alcalde, Ambiórix Sánchez, carga, con ciertos logros a pesar de todo, con una agenda de urgencias urbanas y de asistencia a los necesitados contando solo con 5 millones y pico de pesos al mes a través de un presupuesto que la Presidencia reduce. Quien diga que el turismo interno importa al Estado, miente si se ve lo que ocurre con Constanza.