El lupus eritematoso, ejemplo de enfermedad autoinmune

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Nuestro organismo posee un sistema de defensa, llamado sistema inmune o autoinmune, el cual es el encargado de reconocer o distinguir lo que es propio de lo que es extraño, cualidad necesaria para defenderse, sobrevivir y evitar que el organismo le haga daño a sus propias células.

Existe un grupo de enfermedades que se producen cuando este sistema falla, que son las llamadas enfermedades autoinmunes. La autoinmunidad en este caso se define como la capacidad de nuestro sistema inmune (de defensa) de producir células que actúan contra nuestros propios tejidos normales. Esto puede ocurrir básicamente de dos maneras:

1)que nuestras células propias o normales se presenten o comporten como no propias o extrañas y sean atacadas o rechazadas.

2)que el sistema inmune se altere y no pueda diferenciar entre lo propio y lo extraño.

En algunos aspectos, estos grupos de enfermedades también se han denominado enfermedades del colágeno y/o enfermedades del tejido conectivo.

Dentro de las enfermedades autoinmunes hay un grupo que afecta órganos específicos, por ejemplo: tiroides, glándulas suprarrenales, páncreas, piel y mucosas, entre otros, produciendo enfermedades en esos órganos y sus funciones, por ejemplo, tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Addison, diabetes mellitus, pénfigos, respectivamente.

Otro grupo de enfermedades es el que afecta todos o varios sistemas de nuestro organismo, por ejemplo: lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoidea, enfermedad mixta del tejido conectivo, dermatomiositis, etcétera.

Muchas de estas enfermedades, en uno u otro grupo podrían manifestarse a través de cambios característicos en la piel, los que al presentarse deben alertar al médico porque muchas veces son la primera manifestación de las mismas.

[b]LUPUS ERITEMATOSO[/b]

Existe un tipo que afecta solo la piel, que se denomina lupus eritematoso cutáneo o crónico discoide, que incluye otras variedades del mismo. Las manifestaciones pueden aparecer en cuero cabelludo y generalmente en áreas expuestas a la radiación solar (cara, pabellones de orejas, nariz, etcétera). Generalmente son lesiones rojizas, con descamación, a veces blanquecinas y atróficas.

El tipo localizado a piel en un porcentaje de los casos puede transformarse al tipo sistémico y afectar a otros sistemas orgánicos.

En el lupus eritematoso sistémico podemos observar que además de la afección de la piel concurren otras manifestaciones que orientan al diagnóstico, extracutáneas y heterogéneas.

Es una enfermedad crónica, de causa desconocida pero de etiología autoinmune, que tiene una gran variedad de presentaciones clínicas. En ocasiones se presenta o debuta con manifestaciones a nivel de piel, hasta afectar a diferentes sistemas (cardiovascular, gasrtrointestinal, renal, musculoesquelético, nervioso, pulmonar.

Cuando el lupus eritematoso sistémico (que afecta varios sistemas) se presenta en la piel, la mayoría de veces (y esto es característico), se manifiesta como un área rojiza-violácea que cubre ambas mejillas y el dorso de la nariz que se conoce como afección “en alas de mariposa”, aunque también estas lesiones pueden aparecer en cualquier área de piel. A veces presentan escamas superficiales y otras veces atrofia y pequeños vasos capilares en la superficie (telangiectasias).

A nivel del cuero cabelludo puede observarse caída difusa del pelo que puede ser la primera manifestación de la enfermedad y el motivo de consulta.

Las uñas, como parte de la piel, pueden presentar cambios de coloración, engrosamiento, estrías, telangiectasias, etcétera y en los dedos y uñas puede presentarse el llamado fenómeno de Raynaud, desencadenado por cambios de temperatura.

Las mucosas oral y genital también pueden afectarse.

Una correcta evaluación de los pacientes incluye una biopsia de piel, pruebas de laboratorio de rutina y específicas para evaluar la función de los diferentes sistema involucrados en la enfermedad.

El tratamiento varía entre cada paciente, dependiendo del tipo y de los sistemas afectados. Lo que si es común para todos los pacientes es la necesidad de protegerse del sol, siguiendo las normas establecidas.

Las enfermedades autoinmunes constituyen un reto para los médicos y los pacientes. Cada día se avanza más en técnicas de diagnóstico, en lograr su detección temprana y también se avanza en las normas de tratamiento.