El maltrato psicológico; cómo reconocerlo

27_07_2015 HOY_LUNES_270715_ ¡Vivir!3 C

El maltrato psicológico o emocional es un tipo de violencia que consiste en el comportamiento continuo y sistemático de insultos, descalificaciones, humillaciones, intimidación o gestos amenazantes de una persona a otra.

El agresor “amenaza con hacer daño a otro integrante de la familia o animal doméstico con fines de intimidación. Burlas racistas, que ocasionan daño emocional con el objetivo desestabilizar emocionalmente a la víctima”, explica Heidy Camilo, terapeuta sexual y de pareja especialista en violencia intrafamiliar, del Centro Vida y Familia Ana Simó.

La psicóloga señala que el agresor manifiesta la violencia emocional sosteniendo estrategias como el aislamiento; impedir el contacto con otros integrantes de la familia, amigos/as, trabajo o estudio con el fin de atormentar a la persona.

“Además de acusar constantemente a la víctima de serle infiel, revisar su celular o redes sociales, insultar, humillar, ridiculizar, burlarse de la víctima, dice palabras obscenas… puede haber amenaza de abandono o de muerte, entre otros comportamientos”, indica.

Quién es el victimario. “El maltratador psicológico lamentable y generalmente es un hombre. Esto se puede notar en las estadísticas de denuncias por violencia intrafamiliar”, indica Camilo.

Los agresores son personas controladoras y con un bajo nivel de autoestima que quieren aumentar a medida que someten o controlan a la persona a la que agreden.

Son inseguros; tienen baja capacidad para gestionar su propias emociones y lograr empatía hacia los demás, tienen baja tolerancia a la frustración y posibles rasgos de personalidad narcisista (en la que falta compasión hacia los otros) y pueden llegar a tener creencias sobrevaloradas. Otros sin embargo son dependientes emocionales de la pareja”, explica Camilo.

“Generalmente son amables y encantadores con la mayoría de las personas, con excepción de su víctima. A esto se le conoce como doble fachada y tiene como objetivo ganar el apoyo y la credibilidad de la sociedad”, añade la especialista.

En algunos casos, ellos mismos han sido víctimas de malos tratos, aunque el hecho de haber sido maltratado no implica (ni justifica) que la persona se convierta en maltratador.

Qué hacer. La psicóloga señala que lo primero es identificar este tipo de maltrato y aprender a poner límites no admitiendo este tipo de violencia. “Es importante que la víctima busque asistencia de un especialista en violencia para el acompañamiento”.

Consecuencias. Heidy Camilo señala que las consecuencias de la violencia psicológica son en algunos casos permanentes.

Dentro de las secuelas están la baja autoestima, los pensamientos culpabilizadores, la pérdida de la capacidad crítica, la desintegración psicológica, el trastorno de ansiedad y del estado de ánimo, la somatización y otros.

Prevención. Es de suma importancia identificar estos comportamientos que causan malestar, dolor, miedo, angustia e ira desde el inicio de la relación y poner límites de manera inmediata, es decir, desde el noviazgo.

Vulnerabilidad. “Las y los niños que vivieron en hogares violentos tienen mayor vulnerabilidad a repetir estos comportamientos en su vida adulta, repitiendo el rol tanto de víctima como de agresor por un proceso de normalización de la violencia”, resalta la psicóloga.

Sanación. “Se recomienda que toda persona que vive o vivió en una relación violenta realice un proceso de psicoterapia para sanar las secuelas de la violencia”.