El Manguito y La Julia

En la edición dominical de HOY vimos un interesante reportaje en el que se advierte la muy importante relación entre el barrio El Manguito, uno de los más pobres de la ciudad, y La Julia, donde residen familias de clase media a muy acomodadas.

Este contraste resalta a simple vista a quienes transitan por el sector ubicado entre las avenidas Enrique Jiménez Moya, Sarasota, Abraham Lincoln y José Contreras.

Quizás lo más importante de este reportaje que destacaba el contraste es que entre las familias pobres de El Manguito no existe resentimiento hacia sus vecinos más favorecidos por la fortuna y hasta encuentran alguna ventaja por esa proximidad.

El reportaje de German Marte, aunque destaca la cruda realidad separada por una estrecha pared de 30 centímetros de ancho, advierte que pueden tener armonía aún cuando existan formidables diferencias sociales y que, aún más, si existe el interés podrían hasta crearse lazos de cooperación entre las comunidades.

El periodista destaca con acierto cómo estas familias pobres estiman que la proximidad de este sector de personas acomodadas y de grandes negocios los libra de la delincuencia porque tienen oportunidades de empleo y desarrollo personal que en otros lugares de la ciudad no las tienen.

Tienen las enormes deficiencias que existen en todos los sectores pobres, pero lo expresan sin ningún dejo de resentimientos.

Este es un factor importante que residentes de otras zonas de la ciudad deben tomar en cuenta. Si esto ocurre en El Manguito de seguro que será posible extrapolar esta experiencia y así comenzar un proceso de generalización de la armonía social.

Sin resentimientos es posible el diálogo, realizar trabajos de conjunto y solucionar problemas que de otra manera resultarían insalvables.

Hay enormes necesidades en El Manguito y sin dudas entre sus vecinos hay abundancias que podrían ayudar a resolverlas.

Las principales dificultades de El Manguito provienen del hacinamiento. Es casi imposible comenzar a resolver muchos de estos problemas a menos que se piense en una reconformación del sector.

El Manguito y su gente requieren de mucha ayuda y comprensión de sus vecinos y de las autoridades, sin dudas.

El reportero Marte captó una actitud positiva en estas personas que han buscado la manera de resolver, de manera colectiva, la recogida de la basura por ese barrio de calles estrechas, lo que revelaría un accionar comunitario que podría ser conducido para proyectos más grandes.

Esta no es más que una observación que podría conducir a cientistas sociales a encontrar respuestas.

El Manguito y La Julia, se podría decir, que son de la misma edad. Ambos nacieron y se multiplicaron tras la revuelta militar de 1965. Uno se desarrolló cumpliendo las normas de la urbanización moderna, el otro creció con la improvisación de la desesperación. Pero sin dudas que ambos tienen una buena parte de sus historias en común.

El mensaje más importante captado por nuestro reportero está plasmado y es el indicio de que donde aparentemente se carece de oportunidades, si se saben buscar, de seguro aparecerán muchas.