El mensaje de la naturaleza

Cada vez con más ímpetu y frecuencia, la naturaleza manifiesta  cambios por medio de  sus fuerzas. En los últimos tiempos nuestro país ha sufrido los embates de esas fuerzas, que sacan de cauce los ríos, inundan zonas habitadas y plantaciones y provocan derrumbes. Ahora mismo hay comunidades aisladas por inundaciones o porque derrumbes han obstruido vías terrestres. Estamos, pues, compelidos a lidiar con estas ocurrencias y a planificar y prevenir para evitar pérdidas de vidas humanas. Hay puntos neurálgicos en que se producen daños importantes en cada temporada de tormentas. Hay zonas habitadas que cada vez están más amenazadas por el peligro de corrientes y deslaves.

Nuestros organismos de socorro se han hecho bastante competentes en materia de prevención. La frecuencia de la práctica, por las causas que hemos señalado, les ha ayudado a afinar sus procedimientos para casos de emergencia. Ahora falta planificar otro tipo de prevención. Los puntos más proclives a ser azotados por inundaciones y derrumbes ya son bien  conocidos por las autoridades y, sobre esa base, hay que buscar los medios para alejar de la amenaza los asentamientos humanos. Se trata de prevenir antes que tener que remediar. Varias instituciones del Estado, como Obras Públicas, el Indrhi e Inapa, para citar solo algunas, deben unir esfuerzos para planificar esta parte de la prevención.

 

¿Por qué los médicos?

En la burocracia de la administración pública hay buenos salarios. Algunos llegan a resultar exageradamente buenos, indignantes. En algunos casos, hay funcionarios que tienen el privilegio de poder decidir los aumentos de  sus  propios sueldos. En ocasiones lo hacen con descaro. Lo que no se entiende es que los médicos que laboran para el Estado, que son la mayoría de los afiliados al Colegio Médico Dominicano, estén viviendo en la pobreza porque no se les paga lo justo.

 Con la  misma fuerza que hemos censurado los “métodos de lucha” de los médicos, sobre todo cuando perjudican a la gente más necesitada, expresamos nuestro rechazo a la actitud oficial ante los reclamos económicos de los médicos. Un profesional que tiene como tarea garantizar  la salud y hasta la vida de la gente, no puede ni merece estar mal pagado. La razón y el buen sentido se resisten a entender por qué estos servidores públicos son tan mal pagados.