El mensaje del Papa extendido a los comunicadores

El mensaje del Papa extendido a los comunicadores

La Catedral Primada de América fue el escenario religioso escogido para enviar las oraciones al cielo, en ocasión de la Trigésimo Octava Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. En respuesta un torrencial aguacero cayó, que no cesaba ni un instante desde el día anterior, justificando quizás la tímida asistencia de invitados.

Así, aquella mañana de domingo, los paraguas fueron los fieles compañeros de los pocos comunicadores que se dieron cita. Y aunque la invitación había sido hecha formalmente por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santo Domingo y presidente de la Comisión de la Conferencia del Episcopado Dominicano, quien estuvo en su representación fue el obispo emérito Francisco José Arnáiz.

Estaban allí para escuchar el mensaje de Su Santidad Juan Pablo II, que para la ocasión trató “Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza”.

Durante la ceremonia, el mensaje del Santo Padre fue objeto de una profunda reflexión, enfocándose en el bienestar de las familias y en la renovación de toda la sociedad.

Se ofrecieron lineamientos a los agentes de la comunicación, a los padres y a los educadores, para analizar el uso que hacen las familias de los medios de comunicación, y también sobre el modo en que éstos tratan a la familia y las cuestiones que las afectan.

Señala que “una reflexión atenta sobre la dimensión ética de las comunicaciones debe desembocar en iniciativas prácticas, orientadas a eliminar los peligros para el desarrollo de la familia planteados por los medios de comunicación”.

“Los padres, como primeros y principales educadores de sus hijos, son también los primeros en explicarles cómo usar los medios de comunicación, y que están llamados a formar a sus hijos en el uso moderado, crítico, vigilante y prudente, de tales medios en el hogar”, agregó el Obispo en el análisis del mensaje.

Monseñor Francisco José Arnáiz oró además por todos los periodistas que han muerto en el ejercicio de su trabajo.

La homilía estuvo acompañada del coro de la Catedral, bajo la dirección del profesor José Delmonte, que agregó notas de emotividad, de principio a fin.

Publicaciones Relacionadas

Más leídas