El Mercadom se mueve entre las quejas y el optimismo oficial

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El Merca Santo Domingo convoca dos percepciones disímiles: por un lado, las quejas de mayoristas y comerciantes; por otro, el optimismo de la administración.
Cada parte cree tener la razón… En efecto, productores y comerciantes sufren el languidecimiento de las ventas, lo que se expresa en los pocos (o nulos) beneficios que obtienen.
La situación obedece, según ellos, al escaso flujo de clientes, y esto, a su vez, se debe a la poca promoción que recibe el Mercadom.
No solo eso: también realzan la eliminación de las rutas que antes hacían los autobuses de la Omsa.
Además, deben pagar mil pesos semanales por cada módulo que ocupan. Algunos operan hasta cuatro módulos, lo que representa 16 mil pesos al mes. A esos gastos se suman otros, en alimentación, transporte y pago de personal.
Tanto Rosbel Aquino como Argelis Rodríguez tienen razones para quejarse. Su inconformidad es la misma: lentitud en las ventas, poco público, escasa publicidad, administración deficiente, supresión de las líneas de la Omsa.
A ellos se unen otros: Rafael Bonifacio, Carmito Morillo, Rafael Montaño Suárez. Todos forman un coro de voces críticas. Entre ellos hay mayoristas, productores y comerciantes de provisiones.
Solo una razón despierta sus esperanzas: el movimiento de los fines de semana. En efecto, la clientela se incrementa de viernes a domingo, especialmente cuando esos días coinciden con el pago a empleados públicos y privados.
La otra mirada. Para José Amado Bencosme, gerente del Mercadom, la situación es cíclica y favorece a los mayoristas, pues los rubros son cosechados en ciertos períodos del año.
“Las ventas se van de un momento a otro a diferentes renglones”, según lo ofrecido por “los comerciantes a sus clientes, sobre todo a los que se dedican a las ventas al por mayor; pero algunos se han concentrado en las ventas minoristas. Los mayoristas tienen más oportunidades porque tienen una clientela de mucho más poder adquisitivo, y por eso pueden mantener unos niveles de venta más aceptables para ellos”.
Bencosme se empeña en desmontar la percepción negativa que suscita la plaza, y en mostrar los éxitos de la misma.
Así, engrandece el volumen generado en 2016: más de cuatro mil millones de pesos, una suma muy superior a todas las anteriores, desde la inauguración del mercado en el 2014.
Aún más: Bencosme justifica la ubicación del Mercadom, pues es un “lugar estratégico” para evitar el paso de vehículos pesados y congestionamientos en la ciudad.
Lo que aquéllos ven como una debilidad, Bencosme lo percibe como una muestra de vigor comercial. Así pues, mientras algunos se quejan por el pago de los módulos, él destaca que muchos principiaron con un solo cubículo y han tenido que expandirse.
Su aspiración es que el Mercadom se convierta en el principal centro de abasto y distribución de productos agropecuarios. Por eso anhela que los comerciantes del Mercado Nuevo de la Duarte dejen sus puestos e ingresen al Mercadom, donde hay más de 90 módulos esperando por ellos.