¿El Metro? ¿Sueño o pesadilla?

FRANCISCO ALVAREZ CASTELLANOS
La base fundamental para la construcción de un tren subterráneo (Metro), es que exista la masa crítica adecuada para descongestionar la ciudad.

Y, señores, el Metro que “a tontas y a locas” construye el Gobierno, no posee ni remotamente esa masa crítica.

Y las cosas no se pueden hacer de ese modo.

Por ejemplo, la planificación del Metro de Puerto Rico duró…¡cinco años! Se calculó que la masa crítica a la que el Metro serviría de Bayamón a Santurce era de 80,000 pasajeros al día. Pero hoy, pese al tiempo transcurrido, esa masa crítica no ha pasado de los 32,000 pasajeros diariamente. Dicho Metro sólo cubre el diez por ciento de los pasajes, a pesar de que la vecina isla goza de energía eléctrica barata y constante.

En ciudades como Nueva York, Chicago, París y Pekín, existe esa masa crítica y con todo y esa ventaja el Metro es deficitario. El Metro de San Juan, Puerto Rico fue calificado (en lo económico) de “estrepitoso fracaso”. ¿ La causa ? La ausencia de la imprescindible masa crítica. Y para terminar la construcción de ese Metro, sin importar sus cinco años de planificación, el Gobierno tuvo que duplicar su presupuesto.

Entonces pasemos revista al Metro que construye Diandino Peña, con el aval del presidente Leonel Fernández.

Esta fue la primera obra de importancia que inició el gobierno poco después de tomar posesión. Se comenzó en Villa Mella, donde la masa crítica es verdaderamente…¡ crítica ! Ee Metro terminará en el Centro de los Héroes, recorriendo sólo 14 kilómetros.

Y nadie, oigan bien, nadie puede calcular cuándo estará listo de un todo el dichoso Metro. Pero todo el que tiene dos dedos de frente y que se ha ocupado y preocupado por el asunto, sabe que pasarán muchos años antes de que concluya la construcción del Metro. Y los hay que señalan que hasta es posible que se convierta en una de esas obras “interminables”, como tantas que existen en el país, desde carreteras, puentes, hospitales, escuelas, etc.

Todo eso a un precio que se ha calculado en 50 millones de dólares cada kilómetro, pero que debido a las dificultades que ha estado enfrentando (tierra arcillosa, entre ellas), ese costo se elevará hasta la “estratosfera económica” del país.

De hecho ya ha obtenido un préstamo de US$150.0 millones que, por cierto, aún no han llegado. Y, de hecho, los trabajos están suspendidos porque la “rozadora” sufrió la avería de su pieza principal, la que ha sido pedida a Alemania.

Súmese a eso los millones que se han sacado de los presupuestos de Salud Pública, Educación y Obras Públicas para invertirlas en el Metro.

A final de cuentas, si el Metro es por fín construido, se convertirá en una super carga económica para todos los gobiernos que tengamos de aquí en lo adelante, carga que tendremos que echarnos al hombro los ciudadanos de este país por los siglos de los siglos. Amén.

Por todo lo dicho (y aún falta desmenuzar todo lo referente a la masa crítica), el Metro es un sueño de Fernández y de Peña, pero una pesadilla eterna para el pueblo.

Alguien confundió la construcción de un elevado con la de un Metro.¡ Y esa equivocación le pesará en su conciencia a los autores de tal desaguisado.