El mordisco de Suárez se une a otros episodios oscuros del Mundial

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Río de Janeiro. El mordisco del uruguayo Luis Suárez al italiano Giorgio Chiellini, el martes en el Mundial de Brasil 2014, es el último de los episodios oscuros que han ensombrecido el torneo desde sus inicios.

Algunos de los episodios oscuros más recordados de la historia de los Mundiales:

1938: La gran pelea. El partido de desempate de cuartos de final entre dos de los grandes favoritos, Brasil y Checoslovaquia, se presentaba como un bello espectáculo, pero degeneró en un gran combate. Tres jugadores fueron expulsados, cinco se lesionaron y dos finalizaron en el hospital debido a diversas fracturas. Ese fue el saldo de lo que se conoció desde entonces como ‘la batalla de Burdeos’. (Brasil-Checoslovaquia 2-1, desempate de cuartos de final 1938)

1954: ‘La batalla de Berna. El considerado como el equipo más bello del mundo, la Hungría de Ferenc Puskas, desafiaba a otro favorito, Brasil. El encuentro se estropeó con tres expulsados y, una vez finalizado, terminó en una pelea multitudinaria en los vestuarios con entrenadores, preparadores físicos y dirigentes incluidos. Más tarde Hungría perdió la final contra Alemania Federal por 3-2, después de haber ido ganando 2-0, en lo que pasó a la historia como el ‘milagro de Berna’.
(Hungría-Brasil 4-2, cuartos de final 1954)

1962: La patada salvaje. En una Copa del Mundo 1962 marcada por la violencia sin precedentes en los campos, el peor gesto fue el del yugoslavo Muhamed Mujic que con una patada rompió la pierna del soviético Eduard Dubinski, que quedó paralizado. El infractor sólo recibió una amonestación. (URSS-Yugoslavia 2-0, fase de grupos 1962)

1982: ‘El partido de la vergüenza. Alemania Federal y Austria podían quedar eliminadas en la fase de grupos, pero si el primero ganaba 1-0, ambos equipos clasificaban y dejaban fuera a Argelia, gran sorpresa de la competición. En un partido en el que reinó la apatía, los ‘primos germanos’ finalizaron con el marcador necesario, escandalizando al mundo del fútbol y a los argelinos en particular, que habían logrado la gesta de batir por 2-1 a Alemania. (RFA-Austria 1-0, fase de grupos 1982).

1982: El karateca Schumacher. Decir que el portero alemán Harald ‘Toni’ Schumacher dejó una huella imborrable sería un eufemismo. El arquero de pelo rizado protagonizó en el minuto 57 de las semifinales contra Francia una de las entradas más duras contra un rival. Con 1-1 en el marcador, el delantero galo Patrick Battiston se marchaba sólo hacia la portería y llegó a rematar antes de que Schumacher cayese sobre él, con el codo por delante. El francés abandonó el campo inconsciente, con tres dientes rotos y una vértebra dañada. “Dile que ya le pagaré los implantes”, fue la sorprendente respuesta del arquero, que no fue expulsado (el árbitró ni siquiera señaló falta), tras el partido. (RFA-Francia 1-1, los alemanes ganaron por penales)

1982/86/90/94: Maradona, el pequeño diablo. Una de las grandes estrellas de la historia de la Copa del Mundo merece un capítulo también en la parte negativa. Debutó en 1982 con una expulsión por dar una patada en los testículos al brasileño Batista. Cuatro años después logró el título con la actuación individual más espectacular que se recuerda y firmó ‘la mano de Dios’, el polémico gol contra Inglaterra. En 1990, mientras el público italiano silbaba el himno argentino, llamó “hijos de puta” a los espectadores. Finalmente se retiró del torneo en 1994 con un positivo en un control antidopaje.

1990: El escupitajo como arma. Los partidos entre Alemania y Holanda siempre han sido de alta tensión, tal vez por el recuerdo de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Pero el cruce de octavos del Mundial-1990 fue especialmente tenso. Tras una dura entrada de Frank Rijkaard a Rudi Völler, el germano protestó y lo que se llevó fue el escupitajo del holandés en su pelo ensortijado. Inmediatamente después, Völler entró fuerte al arquero holandés y se llevó otro salivazo de Rijkaard. Ambos acabaron expulsados. (RFA-Holanda 2-1, octavos de final de Italia-1990)

1994: Escobar, cuando el fútbol mata. El defensa colombiano Andrés Escobar marcó en propia puerta el 22 de junio ante Estados Unidos y su equipo fue eliminado en la primera ronda. El 2 de julio fue asesinado en un bar de Medellín. El asesino gritó “gol” en cada una de las doce balas que le disparó. Investigaciones posteriores determinaron que el atentado estaba relacionado con mafias dedicadas al narcotráfico que habían perdido mucho dinero apostando porque Colombia iba a realizar un gran Mundial. (Estados Unidos-Colombia 2-1, fase de grupos 1994)

2006: Zidane perdió la cabeza.  Zinedine Zidane se enfrentaba al último partido de su carrera, la final del Mundial 2006. A diez minutos de la conclusión de la prórroga, después de una ocasión de cabeza que pudo dar el título a los franceses, el jugador de Marsella cayó en las provocaciones del italiano Marco Materazzi y le asestó un cabezazo en el pecho, poniendo fin a su carrera con una roja antes de que su equipo cayera en los penales