El mundo de Sofía: Inseguro, triste y caro

Todavía no ha llegado y ya ha sido víctima del fantástico seguro de salud que nos han legado las autoridades: tras siete meses escuchando la voz de su doctor, Sofía Matilde cambió abruptamente de médico: si su madre daba a luz con el ginecólogo que la atendió durante casi todo el embarazo, tendría que pagar al menos  RD$41 mil de diferencia para los médicos que atenderían el parto (ginecólogo: RD$25 mil; pediatra y anestesiólogo: RD$8 mil, respectivamente).

Es así como, en el octavo mes de embarazo, mi cuñada Nicely terminó cambiando de médico para que el parto le salga por los RD$11 mil que manda la ley. Cuando uno escucha estas historias no puede hacer otra cosa que aborrecer un sistema que nos han impuesto, a pesar de que no sirve para nada. Porque dígame usted, si alguien paga el doble que la mayoría (plan básico más complementario), cómo se puede entender que no tenga “completamente” cubiertos los servicios con el médico que siempre ha aceptado su seguro.

En este caso, y según las referencias, el cambio será favorable para Sofía Matilde. Pero, ¿qué hubiera pasado si mi cuñada no encontrara, al final de su embarazo, un médico con el que se sienta segura y bien? Mi sobrina hubiese llegado al mundo llena de inseguridad y tristeza. Aunque es cierto que haremos todo lo posible para que eso nunca le suceda, es justo decir que esos mismos sentimientos nos asaltan cada vez que pensamos en nuestro sistema de salud. Aquel que se presenta como un mundo inseguro, difícil y, tristemente para quienes lo solventamos, caro.