Desgaste y la falta de apoyo en Congreso serían causas de crisis enfrenta Vizcarra

Lima (Peru), 14/09/2020.- A handout photo made available by the Presidency of Peru shows President Martin Vizcarra during a message to the Nation, at the Government Palace in Lima, Peru, 14 September 2020. Vizcarra requested an investigation into the scandal of audio recordings in which can allegedly be heard Vizcarra and other government officials discussing how to hide the President's connections with singer Richard Swing, and affirmed that he is willing to offer a statement to the Prosecutor's Office. (Lanzamiento de disco) EFE/EPA/Andina / Presidency of Peru HANDOUT EDITORIAL USE ONLY HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES
A pesar de haber superado un pedido de destitución en el Congreso, el presidente de Perú, Martín Vizcarra muestra el desgaste y la debilidad política de no contar con una bancada parlamentaria ni un partido que lo respalde cuando faltan diez meses para concluir su período de gobierno.
Vizcarra superó este viernes una nueva crisis de su corta gestión, que comenzó en marzo de 2018, luego de que el pleno del Legislativo rechazó una moción para que sea destituido por una presunta “incapacidad moral” para seguir en el cargo.
Los analistas coinciden en que esta crisis, vinculada con un presunto caso menor de corrupción, ratificó la debilidad política del gobernante y dejó abierta la posibilidad de que se presenten situaciones similares durante los próximos meses, cuando comenzará la campaña hacia las elecciones generales de abril de 2021.
Sin embargo, también hay consenso en que la opinión pública jugará un rol muy importante en lo que suceda, ya que el principal capital de Vizcarra es una aceptación ciudadana que se mantiene por encima del 50 %, a pesar de la crisis sanitaria, económica y política que afronta Perú.
En el plano de la política y sus cabildeos, los analistas remarcan que muchos de los votos contra la destitución se emitieron para conciliar con la ciudadanía, que reclamaba no profundizar la crisis sanitaria y económica generada por la epidemia de la COVID-19.
Con más de 762,000 casos y 31,000 fallecidos, así como una crisis económica que puede cerrar este año con una caída de 12 % en el PIB, la destitución del gobernante pudo abrir un flanco de profunda inestabilidad social y política, con el riesgo de afectar la celebración de las elecciones.
A esta situación se sumaron las fracturas e inestabilidades de las agrupaciones políticas, que mostraron sus discrepancias internas luego de que algunas de sus más reconocidos representantes desacataran las directivas de sus líderes.