EEUU y China intercambian acusaciones Asamblea ONU

President Donald Trump arrives to speak to a campaign rally at Pittsburgh International Airport, Tuesday, Sept. 22, 2020, in Pittsburgh. (AP Photo/Evan Vucci)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping, endurecieron ayer, martes, su choque en una Asamblea General de la ONU muy marcada por la pandemia del coronavirus y la creciente tensión entre los dos grandes poderes económicos del mundo.
Con los líderes internacionales interviniendo a través de videos pregrabados, a la jornada inaugural de esta Asamblea General le faltó el dramatismo de los discursos en directo y del cara a cara, pero no los cruces de acusaciones entre potencias.
Trump, en un escueto mensaje de apenas siete minutos, fue directamente a por Pekín, a quien responsabilizó por la aparición del virus y por permitir que se extendiese por todo el planeta.
“Las Naciones Unidas deben hacer que China rinda cuentas por sus actos”, dijo el mandatario estadounidense, que insistió en refererirse a la COVID-19 como “el virus de China».
Xi, consciente de por dónde iba a ir el mensaje de Trump, usó el suyo para dejar claro que el coronavirus es un problema de todos y que ahora lo fundamental es la cooperación para salir adelante.
“Cualquier intento de politización o estigmatización con este asunto debe rechazarse”, recalcó el líder chino, que tendió la mano al mundo -sobre todo a los países vulnerables- para trabajar juntos.
Así, Xi prometió que las posibles vacunas que China está desarrollando, con varias en la última fase de ensayos, serán consideradas un “bien público global” y se distribuirán de forma prioritaria a países en desarrollo.
La ONU ha insistido desde el primer momento en que es necesaria una “vacuna popular” que esté al alcance de todos y, por ello, su secretario general, António Guterres, criticó este martes que “algunos países” estén cerrando acuerdos para beneficio exclusivo de sus ciudadanos.
“Este vacunacionalismo no es solo injusto, sino que es contraproducente. Ninguno de nosotros estará seguro hasta que todos estemos seguros”, señaló del diplomático portugués.
Aunque la pandemia la ha disparado, la tensión entre el Gobierno de Trump y el chino viene de lejos.
Trump, sin embargo, reivindicó el poderío económico y militar estadounidense y su “destino como pacificador” del mundo, haciendo valer sus recientes mediaciones en Oriente Medio o Afganistán, pero siempre desde una posición “de fuerza».
Del otro lado, Xi recalcó que su país no va a mantener ningún tipo de guerra, “ni fría ni caliente”, y nunca buscará la “hegemonía”, sino la cooperación y el multilateralismo.

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