El níquel consolida la minería

FABIO R. HERRERA-MINIÑO
El notable repunte de los precios del níquel a nivel mundial, gracias a la desmesurada demanda de acero de China y de la India, le ha devuelto al país sus esperanzas de un mejor futuro minero y ha consolidado a la planta procesadora de la Falconbridge en Bonao como un puntal notable en el volumen de las exportaciones y con un buen porcentaje del PIB total.

La planta metalúrgica, iniciada su construcción en 1969, después de unos 15 años de pruebas en Maimón, comenzó sus operaciones comerciales en 1972 en medio de grandes expectativas y atrayendo lo más graneado de los profesionales dominicanos y una pléyade de personal extranjero, que en menos de 10 años, se había marchado para dar paso a la capacidad dominicana que desde ese entonces domina el grueso de la empleomanía técnica de la planta y es responsable de la buena operación metalúrgica.

El níquel ha alcanzado en los pasados años precios récord nunca antes visto, llegando hasta los US$24 la libra, cuando en la década del 70, si el precio rebasaba los US$3 se convertía en un motivo de regocijo y de esperanza para la producción de la planta bonaera.

 Ahora la situación apunta en otro sentido, y la demanda apremiante de los países emergentes de Asia, confirma que las ventas de níquel no solo beneficiarán al gobierno en sus reservas de divisas y cobro de impuestos, sino que se traduce en mayores recursos para las comunidades aledañas a la planta.

Lamentablemente los disímiles intereses políticos han frenado muchas inversiones reproductivas y se ha desperdiciado mucho dinero, en perjuicio del desarrollo sostenido de Bonao, Maimón, Piedra Blanca y La Vega.

La minería en el país, con la consolidación de la demanda de níquel, camina hacia un futuro promisorio, sobresaliendo que en pocos meses estará operando la planta de cobre de Los Cerros de Maimón, que aprovechará los yacimientos de ese mineral ubicados en la llamada formación Quisqueya, que es una franja de la Cordillera Central que se extiende desde el sur de Jarabacoa hasta el pie de la loma de Sierra Prieta, en Yamasá.

Por igual, la decisión de la empresa aurífera, la Barrick, de iniciar la instalación de su moderna planta comercial en Pueblo Viejo, para aprovechar el oro de los sulfuros con reservas cuantiosas, contribuirá a una expansión minera de notables características y que dará oportunidad para que nuevas investigaciones se realicen para determinar otras reservas en yacimientos de cobre de Nandita, de oro en Gigüi, El Yujo y Restauración o penetrar en el subsuelo de las lomas de Jamey y San Francisco en San Cristóbal para ver lo que ya otros geólogos previeron en otras épocas.

Y del petróleo es probable que si se concentraran los esfuerzos en la región de Las Tablas y Honduras, en Baní, como lo visualizaron geólogos americanos en 1919, se estaría seguro que al país le espera un futuro de gran progreso.