El Pabellón del Caribe en la XI Feria del Libro

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MARIANNE DE TOLENTINO
Desde hace algunos años, la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo cursa una invitación especial a un país, al cual atribuyen un pabellón, imponente en arquitectura y superficie, con una organización interior que facilita sus actividades y con un ambiente polivalente identificador, a la vez que se destaca su producción bibliográfica.

En el 2008 el honor de la representación principal corresponde no solamente a un país, sino a una región: el Caribe. Es un proyecto considerado como una meta necesaria, por la misma pertenencia de la República Dominicana a esa área fabulosa y mítica aún, se ha convertido en hecho, y la hermosísima estructura que alberga la metáfora ferial de esas tierras tropicales bañadas  por el mar, quedará en la historia de la cultura.

Caribe y AEC. Podemos afirmar que la región del Caribe es única. Tiene una diversidad excepcional de vínculos metropolitanos y estatutos políticos, entre naciones, países semi autónomos, estados asociados, departamentos de ultramar, con una pluralidad lingüística impresionante. Hay un Caribe insular, hay un Caribe continental.

Los procesos de colonización, las sucesivas y constantes migraciones, las luchas libertadoras, las conmociones políticas y sociales, el caudal y la mezcla de razas, en sus respectivos tiempos y espacios, han ido conformando  culturas emparentadas y polifacéticas que han nutrido las producciones intelectuales, literarias y artísticas, gestadas por la inspiración y los mitos, las investigaciones y la conciencia de lo real. Era, sin duda, el momento de presentar esa increíble riqueza, demasiado ignorada, en el mayor evento cultural dominicano. Para aproximarse al Caribe  siendo ese conjunto regional y cultural tan complejo, la Feria del Libro se ha dirigido a  la Asociación de Estados del Caribe (AEC) con sede en Trinidad/Tobago, de indudable pujanza,  que integra no sólo a las islas, sino  al istmo centroamericano y a territorios continentales, conformando el Gran Caribe, o sea, 28 Estados. Así, individualidades fronterizas, separadas, distintas en tamaño, se enfocan como una totalidad, agrupando lo que poseen en común, en lo geográfico, lo histórico y lo cultural. La Asociación ha sido “creada por caribeños visionarios, con el fin de desarrollar la cooperación funcional, por un lado, y, por otro, de consolidar las relaciones económicas, políticas, científicas y culturales  en el Gran Caribe, (…) instituida también para desarrollar el diálogo y la concertación entre las diferentes regiones que la componen”, dice Watson Denis, asesor de la AEC.

El hogar del Caribe

 Este pabellón magnífico, diseñado y construido por el departamento especializado de la secretaría de Cultura, es, en la Feria del Libro, el “hogar” del Caribe, entre exhibición de libros, exposiciones, consultas, conferencias y talleres. Podemos calificarlo de excepcional, ya que se ha  concebido y realizado en materiales y estilo conformes a una tradición regional, a la vez popular y republicana, donde  la madera juega un papel fundamental.

 Formas arquitectónicas y colores hacen esa mansión de la cultura caribeña  inconfundible, y admirable es observar cómo se ha podido erigir en tan pocos días,  con esmero y artesanalmente… a la  usanza secular. Ameritaría conservarse, como lo expresó   José Rafael Lantigua, secretario de Cultura y gestor de la invitación a la AEC y el Caribe.

 El Pabellón del Caribe, situado al lado del Teatro Nacional, regocija la vista y llama la atención desde la entrada de la avenida Máximo Gómez. Con dos anchas alas para la presentación de libros, un auditorium –núcleo de la construcción- para charlas y proyecciones, la galería –que no podía faltar- para exposiciones, espacios exteriores para tertulias y talleres, es una casa, criolla y “creole”, de la cultura, a la vez típica y funcional.

Allí se encontrarán con el público decenas de intelectuales caribeños de diferentes áreas geográficas y lingüísticas – español, francés, inglés, holandés-, economistas, historiadores, geógrafos, editores y -por supuesto- especialistas en literatura y escritores conocidos nacional e internacionalmente. Hablarán, leerán, dialogarán. El más ilustre es Derek Walcott, de Santa Lucía, ganador del  Nobel, gran poeta, ensayista, dramaturgo, apasionado de arte, invitado de la Feria del Libro, que se siente muy orgullosa de su participación.

Caribe en creaciones

En el Pabellón del Caribe también está “Caraïbe en creations” – Caribe en creaciones-, un departamento de “Culture France”, organismo del Gobierno Francés, recién creado para promover y respaldar el arte y la cultura del Caribe.

Una destacada programación alternará conferencias, mesas redondas, tertulias, lecturas, café literario, homenajes, animados por figuras de la literatura caribeña francófona en su mayoría.

Más de 1500 libros – esperamos que muchos estarán en venta- se exhibirán allí, una abundancia bibliográfica no habitual.