El país es quinto receptor remesas

La República Dominicana fue el año pasado, el quinto receptor de remesas entre los países de América Latina y el Caribe, con US$2,217 millones, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Los primeros lugares fueron ocupados por México, (US$13,266 millones); Brasil (US$5,200 millones); Colombia (US$3,067 millones) y El Salvador (US$2,316 millones).

México, Brasil y Colombia, con una población total de más de 320 millones de habitantes, son las economías más grandes de la región latinoamericana.

El presidente del BID, Enrique Iglesias, dijo que las remesas hacia América Latina y el Caribe, son una de las fuentes de recursos más importantes de la región y que oscilaron entre US$30,000 y US$40,000 millones, en el 2003.

Por debajo de ese grupo están Guatemala (US$2,106 millones); Ecuador (US1,656 millones); Jamaica (US$1,425 millones); Perú (US$1,295 millones); Haití (US$977 millones); Honduras (US$862 millones); Nicaragua (US$788 millones) y Bolivia (US$340 millones).

A continuación figuran Costa Rica, (US$306 millones); Venezuela (US$247 millones); Argentina (US$225 millones); Panamá (US$220 millones); Guyana (US$137 millones); Trinidad y Tobago (US$88 millones), Belice (US$73 millones) y Uruguay (US$42 millones).

El BID piensa investigar cómo promover que las remesas vayan, no sólo al bolsillo, sino que se destinen a la inversión y al ahorro en la región.

El organismo internacional plantea que esos envíos son “un recurso muy importante orientado fundamentalmente al consumo de las clases populares, que tienen en el inmigrante un punto de apoyo para su sobrevivencia”.

El envío promedio de cada remesa oscila entre US$200 y US$500, lo que al año supondría unos 150 millones de transacciones, la mayoría fuera del sistema financiero.

Según el BID, 18 millones de familias y más de 50 millones de personas de la región, se mantienen con el flujo regular de las remesas.

“Debemos facilitar la reducción de sus costos y hemos tratado de hacerlo vía mecanismos de mercado y la participación de nuevos actores provenientes de la banca y finanzas, logrando que bajen a la mitad”, dijo Iglesias.

Plantea que el costo del envío varías entre 5% y 10% del total de la transacción, en comparación con más de 15% que costaba cuatro años atrás, lo que equivale en una reducción del 50%.

Según el BID, los costos se podrían reducir en otro 50% en los próximos cinco años, debido a la masificación de las transferencias electrónicas.

El promedio de cada remesa por inmigrante es de US$235 y la gran mayoría la envía por medio de una empresa especializada. El 59% de los remitentes cree que el costo del envío es injusto porque los cargos son excesivos.

En Estados Unidos viven 37.9 millones de hispanos, de los cuales 16.7 millones son inmigrantes latinoamericanos mayores de edad y unos 10.2 millones envían remesas a sus familiares.