El país que no es

El Gobierno nacional no gobierna para el país, gobierna para  un grupo, razón por la cual su perspectiva difiere radicalmente de lo que establecen la Constitución, las leyes y las promesas de campaña.

Mientras el mundo del cual dependemos, fundamentalmente por nuestra culpa, se aprieta el cinturón, corrige aquí, corta allá, acomoda acá, el Gobierno del Partido de la Liberación Dominicana se maneja como si nada estuviera ocurriendo en el mundo.

Somos productores de bienes y servicios de los cuales se prescinde, en primera instancia, ante cualquier crisis: turismo y viajes, café, cacao, guineos y otros bienes no imprescindibles para la vida.

En un país en el cual muy pocos, si quedan algunos, creen en los diálogos, en los compromisos que hace la gente de este Gobierno, es muy difícil entenderse cuando cada quien hala la soga hacia sí.

Con frecuencia recuerdo que John F. Kennedy al tomar posesión de la Presidencia de Estados Unidos en enero de 1960 dijo: joven, no preguntes que puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer tú por tú país.

Como durante muchos años hemos tenidos gobiernos que no dirigen sus mayores esfuerzos al desarrollo nacional, vivimos de crisis en crisis, independientemente de si en los países que consumen nuestros productos la situación sea normal.

Una buena parte de nuestros problemas se deriva de la falta de autoridad. Los negadores de las libertades, aunque tengan un barniz de demócratas, hablan de los tiempos en que una persona podía dormir en plena calle y nadie le robaba.

Sí, puede que alguna persona le haya ocurrido eso, como también puede que el perro al cual pusieron a cuidar la longaniza no se comiera el manjar.

Sufrimos gobiernos que no se ocupan de cubrir las necesidades reales del país mediante el desarrollo de nuestras fuerzas productivas.

Por más que se ha escrito, hablado, conferenciado, propuesto, sugerido, acordar un plan de desarrollo nacional, importamos carnes y las lomas no están pobladas de cerdos, vacas, carneros, chivos, ovejas

Por más que se habla de la deforestación, el negocio de la madera sigue en manos de importadores que hacen grandes negocios con la madera importada, pero las montañas cada día tienen menos árboles.

El Gobierno gobierna para el partido, para su grupo, para sus sustentadores, no le preocupa el país. Día tras día veo cómo la autoridad mata, abusa, hiere, apalea ciudadanos que reclaman un pequeño acueducto, reparación de una escuela, pintura para una clínica rural, electricidad para conservas los alimentos, para mantener la línea de frío a medicamentos que lo necesitan, para las escuelas nocturnas.

Mi amigo, el Ciudadano del Mundo, dice que quienes vivimos en nuestro país estamos preparados para sobrevivir la Tercera Guerra Mundial, sin agua, sin luz, sin alimentos adecuados, sin ningún tipo de servicio confiable. De allá atrás pregunta el ciudadano del común ¿hasta cuándo sufriremos esta desgracia?