Agua potable, necesidad básica
El suministro de agua potable en el país es otro hecho que desdice el crecimiento económico logrado por la República Dominicana en los últimos 50 y tantos años.
Pero como este crecimiento es una realidad que está avalada por los registros económicos más confiables y legítimos, entonces hemos de concluir que ha sido, en todos estos años, una ausencia en las prioridades de la nación.
Por ejemplo, cualquier escribano titubea antes de afirmar que por años se ha estado reclamando un acueducto para la zona Verón-Punta Cana, asiento del principal polo turístico del país y uno de los más importantes del área del Caribe. Pero es cierto.
Como también es cierto que el municipio cabecera de la provincia La Altagracia, Higüey, ha estado padeciendo escasez de agua en importantes zonas por las mismas razones.
Ya se sabe que el acueducto de Verón-Punta Cana espera por una alianza público-privada para su construcción, pero esa no es la suerte de muchos otros lugares como Maimón, en Bonao, localidad cuyo diputado dice que está rodeada de cuatro ríos; Haina, en la vecindad de la Capital de la República, Nigua, en la jurisdicción de San Cristóbal, como Haina: en Los Botados de Yamasá y en Vallejuelo, jurisdicción de San Juan.
Es evidente que los gobiernos no han tenido entre sus prioridades levantar obras para el suministro de agua potable. Han olvidado que se trata de una indispensable fuente de salud, que el agua de calidad para el consumo humano evita que la población, particularmente la franja de los menores de edad, contraigan enfermedades que luego se traducen en demanda de servicios hospitalarios costosos. Como dice el conocido eslogan radial, “el agua es vida”.
Por consiguiente, siempre debe estar en los primeros lugares de las prioridades de una gestión gubernamental que propenda a la eficiencia. Esperemos que así sea en la administración del presidente Abinader.
Un gran reto para la población
A partir de hoy se abren en el país grandes expectativas sobre los efectos que tendrá el acortamiento del toque de queda en dos horas nocturnas.
En lo adelante el toque de queda estará vigente de nueve de la noche a cinco de la mañana, de lunes a viernes, y sábado y domingo de siete de la noche a cinco de la mañana, si el Ejecutivo confirma mediante decreto lo adelantado.
Todos deseamos de los ciudadanos un ejercicio de responsabilidad. Que así sea.