Iglesia Católica
Arzobispo llama humanizar el cuidado de los enfermos
Morel Diplán insistió en humanizar los servicios de salud para acompañar enfermos, tal como lo haría el buen samaritano.

Morel Diplán da bendición a enfermos. Guillermo Burgos.
En un contexto en el que todo gira en torno a la inmediatez y la indiferencia, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, exhortó a la sociedad a mirar más allá de uno mismo, para convertirse en verdaderos agentes de cambio, en especial en el cuidado de las personas enfermas.
La reflexión fue compartida durante la homilía, en la misa por el XXXIV Jornada Mundial de Enfermo, en la que recurrió a la parábola del buen samaritano para destacar el valor de la generosidad basada en la caridad, la cercanía humana en el cuidado de los enfermos y el tiempo, como expresiones concretas del amor cristiano.
“El samaritano se detuvo, le regaló cercanía y, sobre todo, le dio algo que en este mundo ansioso cuesta tanto darle a otros: le dio tiempo. Algo tan importante para la vida y la salud de los demás”, destacó.
Morel Diplán sostuvo que el cuidado de la salud es una responsabilidad compartida y una manifestación de amor cristiano, al recordar que la salud es un “don de Dios y un bien común”, por lo que no puede ser tratada como un producto de mercado.
En ese sentido, ponderó la necesidad de que el acceso a las atenciones médicas sea garantizado a toda la población, independientemente de la condición laboral o su situación socioeconómica.
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“No hay mejor manera de servir a los demás que asegurar que disfruten de lo mejor de su salud para vivir una vida digna”, aseveró.
Durante el sermón, destacó la misericordia como uno de los valores más importantes del buen samaritano, que traducido al contexto médico, permite ver al enfermo de manera integral, más allá del diagnóstico, atendiendo también el contexto como persona, social y emocional.
Recordó que, aunque no siempre es posible curar, es posible cuidar, acompañar y consolar al enfermo, haciéndole sentir una cercanía auténtica que los reconforta, por lo que llamó al personal de salud a obrar con compasión hacia ese segmento.