La calle
Hermanos Fuentes Berg, combatientes del trujillato
El 10 de diciembre de 2020 fue bautizada con el nombre “Hermanos Fuentes Berg” la antigua calle “La Guardia”, de Villa Consuelo. En la casa número 45 residieron Pedro Aníbal y Gilberto.
Calle Hermanos Fuentes Berg, en Villa Consuelo.
Gladys Emilia, la esposa, se consumió madrugando jueves y domingos para visitarlo en la cárcel La Victoria, porque le decían que su marido estaba preso. Los demás días, ella y familiares del revolucionario cónyuge lo buscaban en Haití y viajaron a la Isla Saona suponiendo que podría estar exiliado, oculto o cumpliendo prisión como ocurría con otros opositores de la dictadura de Rafael Trujillo.
Mientras, el régimen cancelaba a todos los parientes en funciones públicas, como Ana Berg, madre del detenido, modista de los artistas de La Voz Dominicana a quien el director de la emisora, Petán Trujillo, anunció: “Voy a prescindir de sus servicios porque me enteré que dos de sus hijos están contra mi hermano”.
Se trataba de Pedro Aníbal (Chichí) y Gilberto Fuentes Berg apresados la madrugada del 20 de enero de 1960 por el horrendo torturador del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) Francisco Villeta (Cholo) y otros agentes de ese cuerpo represivo.
Ni ella ni sus pequeños, como tampoco la prole de Gilberto, volvieron a verlos pues, después de cuatro horas de torturas los desaparecieron.
Supieron de su lúgubre final tras el ajusticiamiento del dictador, por Francisco Ramón Carvajal Martínez, José Antonio Fernández Caminero, Julio Escoto Santana, Abelardo Marchena, Hugo Quezada y Delio Gómez Ochoa, integrantes del Movimiento 14 de Junio y de la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo que sobrevivieron al martirio de La 40. “No los busquen más”, aconsejaron.
Rotulo para insertar a la foto de la calle Hermanos Fuentes Berg
Se enteraron que el 21 de enero los esbirros ordenaron: “¡Traigan a los Fuentes!”. Y no volvieron a verlos.
Sobre destino y vida de estos combatientes del trujillato conversan Gladys de la Caridad (Mocita) y Ángel Aníbal (Gustavo) Fuentes Batista, dos de los hijos de Pedro Aníbal, petromacorisano que tuvo el valor de aceptar el cargo de fotógrafo en la Dirección de Migración pese a pertenecer a una célula clandestina del 1J4.
Villeta le asignó la cruel tarea de fotografiar a los expedicionarios y otros opositores mientras eran torturados. Las dantescas imágenes se enviaban al “Jefe”, a Ramfis y Radhamés Trujillo y a Johnny Abbes, director del SIM, “para satisfacer su morbo” haciendo mofas de los masacrados: “¡Mira este!”, “¡Mira como lo dejaron!”, reaccionaban con festivas carcajadas.
Ángel Aníbal (Gustavo) y Gladys de la Caridad (Mocita) conversan sobre su padre y su tío.
Pedro Aníbal entregaba las fotos, pero llevaba los negativos a su casa. Revelaba y las daba a Gilberto, empleado de la Compañía Dominicana de Aviación, CDA, en el Aeropuerto Internacional de Punta Caucedo quien, a su vez, las pasaba a los pilotos Manolo Lamarche y Juanchi Moliné que las transportaban a Venezuela y Puerto Rico para que exiliados las difundieran.
Así circuló la aterradora imagen de José Mason (no Mesón ni Messon) que “le encontraron a Moliné”. Luce aterrado mientras le pasaban corriente en la silla eléctrica. Pedro anhelaba “que el mundo viera lo que estaba pasando en Ciudad Trujillo”, exclaman Gladys y Gustavo.
El régimen se enteró de la conspiración de Pedro Aníbal y Gilberto.
Le estaba afectando. “Ya a papi le estaba afectando tomar esas fotos. A él le gustaba la cacería y un día nos asustamos porque agarró la escopeta mientras conversaba, apesadumbrado, con nosotros”, relatan los hijos.
¿Por qué temían? “Estaba desesperado, sabía que nos iba a dejar solos”, suponen Gladys y Ángel Aníbal.
El día del apresamiento, Gladys Emilia Batista Aranda, la bella cubana con quien estuvo casado desde septiembre de 1953, “lo notaba raro, como si supiera lo que le esperaba”. Tan atormentado que olvidó sacar del bolsillo del pantalón que usó, una suma considerable de dinero que invertiría en la vivienda de su padre.
Porque estaba consciente de su final. Abbes y Villeta no lo dejarían libre a riesgo de que revelara la tarea asignada. Le había confiado a su compadre Arcadio Ramírez (Doddy): “Ya estamos descubiertos, pero vamos a seguir pa’lante”.
Tras el arresto “le hicieron ir a buscar a Gilberto, que estaba en su casa en San Juan Bosco. Se los llevaron a los dos”.
Estos hechos comenzaron a ser conocidos a la caída de los Trujillo, pero no suficientemente divulgados.
La calle.
El 10 de diciembre de 2020 fue bautizada con el nombre “Hermanos Fuentes Berg” la antigua calle “La Guardia”, de Villa Consuelo. En la casa número 45 residieron Pedro Aníbal y Gilberto.
Otros testimonios se ofrecerán en próxima entrega.