Mario Penzo Fondeur y la ingeniería dominicana

Esposos Penzo-Pichardo junto a sus hijos Noemí, Leticia, Mario, Nicolás, Gregoria, Pablo, Federico, Martha y Ana María.
Durante 60 años formó generaciones de profesionales de la ingeniería. Modernizó la enseñanza desde 1937 cuando regresó de Alemania, reconocido y demandado por su maestro, Kurt Beyer, quien quiso retenerlo como su asistente especial, sin lograr que se quedara. La materia estaba atrasada en Santo Domingo y se había propuesto elevar su nivel, aplicar lo aprendido y compartirlo.
Pobló el país de nuevos puentes, muelles, presas, naves, plazas, obras vanguardistas que concitaron interés internacional. Acompañó firmas extranjeras participando en la construcción de dos emblemáticas presas dominicanas: Tavera y Valdesia.
Conocedor de su capacidad y de la influencia que fue adquiriendo, Trujillo lo buscó para trabajos que el profesional consideró de realización poco ventajosa para el país, y tuvo el valor de contradecirlo.
El dictador le propuso la instalación de una fábrica de clavos de acero a lo que él razonó que era costoso, recomendándole importarlos. “¡Eres loco, nos van a matar!”, reaccionó el ministro de Obras Públicas que lo acompañó. En esa ocasión, como con la negativa a pronunciar un discurso laudatorio, esperó vestido con formal indumentaria a que lo buscaran agentes del SIM. Pero Trujillo solo lo amenazó con quitarle un solar y su casa de la calle Leopoldo Navarro.
Mario Penzo Fondeur tenía sentimientos antitrujillistas, aunque no fue un luchador activo contra la tiranía. Adquirió un radio especial para escuchar, protegido por la oscuridad nocturna, discursos de Fidel Castro contra Trujillo.
Sobre este pionero que revolucionó la ingeniería dominicana, preparó generaciones de ingenieros brillantes y promovió la República Dominicana, conversan sus hijos Nicolás Martín y Mario Augusto Penzo Pichardo, experto en derecho internacional e ingeniero.
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Obras pioneras.
El recuerdo de Mario Penzo Fondeur quedó en lo que es hoy el “Residencial Bambú”, en Arroyo Hondo, en las cercanías de la embajada norteamericana, donde construyó un complejo residencial que hoy aloja empleados de esa sede.
Instaló el primer laboratorio de mecánica de suelos y originales pilotos prefabricados y produjo en el lugar Las Damas la primera presa hidroeléctrica, en 1963, “con un flumen que todavía causa asombro”.
Introdujo las vigas y los pórticos multipisos prefabricados y fue pionero en confeccionar vigas postensadas de luz libre. Obra suya es el muelle de Haina.
En Hatillo diseñó plantas de prefabricados. A sus 89 años se dirigía hacia allá conduciendo para rellenar la parte baja y lograr una plataforma para la planta.
Diseñó naves con techo e hizo el primer puente de hormigón armado, en 1937, a la entrada de Baní. Erigió el muelle de Mayagüez, en Puerto Rico; 13 puertos de cabotaje, cinco puentes y dos proyectos de drenaje en Haití; naves para abonos en Jamaica donde también construyó un muelle.
La calle Robert Shomburgk fue pavimentada por Penzo Fondeur con hormigón fabricado a mano. Sustituyó más de 100 puentes de vigas de madera levantados durante la Ocupación Norteamericana de 1916-1924, por otros de vigas pretensadas. Participó en la construcción de Plaza Central y del Puente Juan Bosch.
Penzo Fondeur fundó la empresa Construcciones Civiles y Marítimas, Cocimar, en 1956, y llevó como socios a tres de sus discípulos más destacados: Samuel Conde, Leonte Bernal Vásquez y Manuel de Jesús Campo Navarro.
Fue pionero en las cátedras de Mecánica Técnica, Estática de las construcciones y Estructuras Metálicas. Desde 1937 trabajó en la Universidad de Santo Domingo hasta 1965 cuando participó en la fundación de la UNPHU donde fue catedrático hasta su muerte.
“Fue un innovador. Honesto, serio, capaz. Elevó el nivel técnico de la ingeniería dominicana”, expresan Mario Augusto y Nicolás Martín.
Dejó publicado el libro “Estática de las construcciones”.
Mario Ramón nació en Santiago de los Caballeros el 26 de septiembre de 1910, hijo de Augusto Penzo y Leticia Fondeur. Al concluir bachillerato fue enviado a la Escuela Superior de Dresde, Alemania, donde se graduó de ingeniero civil.
Estuvo casado con Rosa Altagracia Pichardo Vicioso, madre de sus hijos Noemí Mercedes, Leticia Altagracia, Mario Augusto, Nicolás Martín, Gregoria Virginia, Pablo Hernán, Federico Antonio, Martha Rosa y Ana María.
Fue empleado y luego ministro de Obras Públicas y Comunicaciones.
Falleció el 6 de junio de 2003.
La calle.
Discípulos y colegas de Mario Penzo Fondeur solicitaron al Ayuntamiento del Distrito Nacional la designación de una calle en su honor. Nunca han sido complacidos. La aspiración de los hijos es que se le asigne la vía sin nombre ubicada en el Residencial Bambú de Arroyo Hondo.