Conservemos la ecuanimidad
Estamos en el umbral de la celebración de las primarias de los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y del Partido Revolucionario Moderno (PRM), momento justo en el que los principales dirigentes de ambas organizaciones políticas deben mantener un discurso de pacificación.
Un discurso que lleve tranquilidad a los militantes y simpatizantes de ambas agrupaciones políticas quienes deben ir a votar por los candidatos de sus simpatías con el orden y la decencia propios de una fiesta de la democracia, sin los sobresaltos de certámenes anteriores signados por la violencia.
En mi entrega anterior que titulé: “Se desbordan las pasiones,” externaba mi preocupación ante la agresividad manifiesta de muchos dirigentes del partido en el gobierno quienes se olvidan de su larga travesía, vivencias y batallas comunes, enfrentándose en una lucha sin cuartel.
Ese enfrentamiento, de mantenerse más allá de las primarias de pasado mañana, puede terminar con la salida del poder de un partido que nos ha gobernado por cerca de 20 años con solo dos presidentes a pesar de contar en sus filas con dirigentes capaces y experimentados.
En medio de ese panorama, las facciones que dirigen al PLD, la del presidente del partido, Leonel Fernández, y la del presidente de la República, Danilo Medina, con su delfín Gonzalo Castillo como candidato, deben cuidar sus discursos para contribuir con el orden público y éxitos del certamen.
Con las primarias del PRM no hay que albergar mayores temores puesto que sus pre candidatos Luis Abinader e Hipólito Mejía han mantenido una campaña de altura y respeto que debe servir de ejemplo en el proceso de adecentamiento de la actividad política partidista.