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Educación no ha dado cupo a todos los niños apuntados en la lista que sugirió

El ciclo lectivo empezó hace dos semanas.

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“Ningún niño quedará fuera de las aulas”, resulta vacía esta frase contundente, escuchada por cuarto año consecutivo o sea desde que este gobierno maneja el ciclo lectivo, carente de sentido para los niños que otra vez corren el riesgo de no comer el pan de la enseñanza y cuyos padres no pueden costear un centro privado.

Aunque las clases abrieron el 25 de agosto, todavía muchos esperan el aviso de que ya hay cupo. El Gran Santo Domingo y Santiago arrojan la mayor carencia de aulas pero otros pueblos no quedan exentos.
Después de que este medio publicó el clamor de familias que vieron a sus hijos perder la jornada escolar pasada, el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps García, informó que en los planteles habría una lista para anotar a los estudiantes y a los aspirantes a serlo y ubicarlos.

Por esto, muchos aguardan el llamado para darles la gran noticia de que entrarán al porvenir o lo que es igual, al derecho a estudiar. Ojo, las secretarias de esos recintos aclaraban que no siempre sería en la escuela a la que acudieron a anotarse, sino “en la que apareciera”.

“Al contrario, le decían a uno cuando llegaba a apuntar a los muchachos, tengan en cuenta que aquí no hay espacio y que esto va al ministerio para que ahí les busquen donde los pondrán”. El drama de Josefina Pelletier es largo, un periplo de centro en centro. Todo porque su hijo de siete años no vuelva a quedar sin un pupitre.

Narra que ha tenido que enseñarle a leer y escribir en la casa pero que ya está bueno “y mi bajo curso no me permite ayudarlo mucho. Además, para eso están los profesores, que sí han estudiado”.

Rodó desde la escuela capitalina República de Costa Rica, hasta la Madre Teresa de Calcuta, en medio está la Fray Ramón Pané, que igual visitó. En balde todas.

Sobre este último centro, entregado después de cinco años de reconstrucción, el personal indica que le cedió salones al liceo Educación para pensar, que funciona en el mismo solar, detrás.

Lisandro Macabeo Tapia cuenta una historia de similar desolación. Su hijo de seis años no ha sido “favorecido” con un huequito y ansía alfabetizarse.

“Cogí para la Malaquías Gil, de la capital, me apuntaron en un cuaderno pero no me llaman. Me dijeron que en La Ciénaga había y tampoco. En Villa Mella, que vive mi hermana y estaba dispuesta a llevarse al niño, fui a tres y nada”.

Desde Santo Domingo Este, la dirigente barrial Mabel Cruz plantea que en Los Mina, Cancino, San Luis y El Almirante hay un serio déficit de espacio y en el municipio, muchas estructuras en mal estado. Techos que son un peligro cernido sobre las cabezas, puertas y ventanas desvencijadas.

En Santiago, los dirigentes comunitarios describen un panorama doloroso y urgen a las autoridades enfrentarlo.

Alejo Corporán expone que al ministro no le reportan la situación verdadera del sistema y que no es cierto que en esa provincia todos los alumnos ya estén insertados.

“Hubo padres que tuvieron que ponerlos en colegios con gran esfuerzo pero otros no pueden. Gente que ni para comer. Los de arriba no saben esto, no lo viven”. Quiere que su lamento llegue y toque la sensibilidad del funcionario.

No es distinto en otras demarcaciones como Monte Plata, Puerto Plata, Dajabón y La Romana.

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Petra Saviñón

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