Cuestionamientos
Donde “las dan las quitan” y en RD estar bien asalariado es algo muy relativo todavía
El diagnóstico sobre ingresos generalizados de trabajadores en República Dominicana del Banco Mundial estuvo en el orden de admitir que aunque la economía dominicana ha mostrado un crecimiento robusto y una reducción notable de la pobreza, la calidad de los salarios sigue enfrentando desafíos estructurales
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Aun reconocido por la Organización Internacional del Trabajo. OIT, como uno de los países que experimentó progresos en el poder adquisitivo de los trabajadores y en la creación de empleos durante el pasado año, persisten desafíos estructurales significativos como el que deriva hacia una notable falta de equidad en remuneraciones hasta el punto de que la productividad de la economía en sentido general ha crecido a conveniencia de los empleadores sin que en la misma proporción los salarios promedios pasaran a ser mayores. La desconexión es histórica según la propia entidad y es vista como la principal causa de dificultades para cubrir el costo de la vida.
Aunque un estudio aplicado en el país por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, llegó a la conclusión de que República Dominicana se destaca como la cuarta economía de la región con mayor crecimiento real del salario mínimo desde el año 2018, también halló que el 70% de los ocupados del país –esos que tan efectivamente mantienen alta la productividad empresarial- aun no perciben los ingresos suficientes para cubrir la canasta básica que, en su categoría más alta, deben sufragar sus necesidades con solo RD$30.000 mensuales de estipendio.
El diagnóstico sobre ingresos generalizados de trabajadores en República Dominicana del Banco Mundial estuvo en el orden de admitir que aunque la economía dominicana ha mostrado un crecimiento robusto y una reducción notable de la pobreza, la calidad de los salarios sigue enfrentando desafíos estructurales significativos principalmente a causa de un estancamiento de los salarios reales comparados con los niveles de productividad que complacen notoriamente a los patronos; una satisfacción que no cabe para las mujeres que se emplean convertidas en víctimas de una brecha que las ponen a devengar entre un 18% y un 27% menos que los hombres.
El último censo poblacional a cargo de la Oficina Nacional de Estadísticas (One) pareció reflejar una pirámide salarial de desigualdad en reafirmación de lo establecido con sondeos propios por organismos internacionales que describieron una pronunciada brecha entre una mayoría del sector laboral formal sometida a ingresos mínimos insuficientes y cerca de 500 ejecutivos privados que reportan al fisco sueldos superiores al millón de pesos mensuales. Un sector de trabajadores constituido en el 55% de la fuerza laboral sobrevive en ocupaciones inestables y en la desprotección legal propia del ámbito informal de la economía.
BRECHA Y DAÑOS
Entre el sector formal y el informal a la vez de la economía de República Dominicana aparece lo más parecido a un abismo en materia salarial, según explica con cifras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) con datos que además reflejan la falta de correspondencia entre la productividad alta de empresas privadas y la forma en que estas remuneran sus nóminas de trabajadores. Un informe de la entidad sostiene que la informalidad es la norma que se aplica a gran parte de la población. Los salarios promedio de las empresas que operan en la formalidad superan hasta en un 30% a lo que pagan aquellas escapadas de regulaciones institucionales.
En los medios de producción de bienes y servicios del país predomina –a juicio de la OCDE- la baja calidad del empleo para un 70% de trabajadores amparados por contratos con fuerza legal estimando que un tercio de las desigualdades salariales se deben a políticas internas de remuneraciones insuficientes de las empresas, una recurrencia que considera completamente adversa al desarrollo inclusivo y sostenible para la sociedad dominicana por acentuar precariedades en las familias.
Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los bajos salarios en la República Dominicana no solo son un problema económico sino un determinante social clave que afecta directamente la salud de muchos trabajadores al limitar su acceso a suministros y servicios básicos y aumentar su exposición a riesgos psicosociales. Los ingresos insuficientes impiden con frecuencia a los asalariados enfrentar copagos de seguros privados, cubrir tratamientos prolongados y visitar médicos repetidamente aunque sus dolencias parezcan exigirlo y así reducir a lo más imprescindible el gasto en medicamentos; ajustándose hasta con crueldad a lo reducido por lo que les pagan para vivir.
EL ESTADO FALLA
La estructura salarial de la administración pública clasifica en un ensayo periodístico del sociólogo Cándido Mercedes como profundamente inequitativa a partir de que el 41.9% de los empleados del Estado recibe mensualmente menos de RD$30.000, mientras solo el 1.9% supera los RD$100,000, lo que a su juicio demanda una urgente transformación. Recordó que los sueldos del sector público están regidos por una ley del 2013 que debe ser modificada por completo.
Sus conclusiones, al analizar el ordenamiento a que está supeditado el sistema administrativo del Estado incluyen la necesidad de emprender una transformación real para crear una burocracia profesional, ética y transparente en la que se entienda que “a los puestos públicos se debe ir a servir y no a vivir de ellos”. Y en sentido general, Mercedes entiende que tanto en lo que concierne al ámbito estatal como al privado, el modelo económico dominicano se caracteriza por una configuración precaria de sueldos y salarios. La inequidad existe –según su amplio estudio de las remuneraciones que provienen del Estado, hasta en los niveles salariales considerados altos.
Volviendo a la OCDE, el organismo ha recomendado impulsar una transformación productiva con formalizaciones laborales para que el bienestar pueda acercarse como meta al grueso de las clases más necesitadas incluyendo la clase media y sus niveles definitivamente medios y bajos al tiempo de vaticinar que durante todo este año 2026 el salario promedio –no el que se ordena por resoluciones- será de RD$24,290.20: la peor noticia ahora que el mundo está en el umbral de alzas desquiciadoras del petróleo y de materias primas que asestarán un duro golpe al costo de la vida de “títirimundati”.