Es inaplazable buscar solución
El caos de tránsito y transporte en Santo Domingo lesiona de varias maneras al pueblo llano y numéricamente mayor, encareciendo desplazamientos y aumentando el gasto en combustible y tiempo de los automovilistas de cada nivel social.
Los planes del Gobierno en busca de salida a los onerosos atolladeros viales merecen respaldo de la ciudadanía para su propio bien.
La alianza público-privada para el ensayo de instaurar rutas operadas por unidades que acojan múltiples pasajeros al mismo tiempo, comenzado con el corredor Núñez de Cáceres, debe avanzar con evaluaciones periódicas sin tropiezos q ue vayan a ser creados desde los liderazgos sindicales con categoría de dueños que llenan calles de vehículos inadecuados.
Los empleos que el obsoleto concho y las desordenadas voladoras generan deben ser preservados con una reingeniería que garantice ganar el pan y acceso a pensiones para evitar que puedan ser instrumentalizados como insurrectos para impedir la modernizadora colectivización de un servicio esencial.
El Estado debe asumir, con toda su autoridad y recursos que incluyen Metro y Omsa, el liderazgo que siga hacia adelante para dejar atrás las imperfecciones y las pretensiones de grupos por seguir dominando las avenidas con un servicio ineficiente que ha tenido a la capital de la República y a Santiago sumidas en insuficientes y trastornadoras opciones de locomoción caras e inseguras.
Requiescat para las excelencias
Los «triunfadores» del mal gusto musical siguen atropellando oídos con carencia de talento y abuso de la vulgaridad, el machismo y las apologías al consumo de drogas.
Y mientras exhiben vanidosos la enormidad de sus ingresos y capacidad de derrochar el dinero, la buena formación artística de los dominicanos sufre reveses como ha sido el cierre del «Estudio Diná». Sus enseñanzas irradiaban profesionalidad y acercaban la juventud a la excelencia en lo de hacer hermosos los sonidos.
Las urgencias de salud y los trastornos de la vida en sociedad traídos por la pandemia quitan espacio a las prácticas virtuosas mientras por muchos lados, y sobre todo por medios electrónicos de hoy y lugares al aire libre invadidos por hordas desbocadas contra los confinamientos, fluyen los desafines y las brutalidades interpretativas.