Liberan grupo reos La Victoria tras graduarse

Liberan grupo reos La Victoria tras graduarse
POR M. ARISTY CAPITAN
LA VICTORIA.- Cuando Bartolomé Crispín González llegó al penal de La Victoria hace dos años no sabía leer ni escribir: era un simple hombre de 38 años que había sido condenado a tres años de reclusión por posesión de cocaína. Ayer, alfabetizado y con un título de panadero, recobró la libertad y está decidido a reinsertarse en la sociedad.
Al escuchar la noticia de que era libre, Crispín González no pudo contener las lágrimas. Es que, aunque tenía méritos para ganarse la libertad condicional, nadie le había dicho nada puesto que se lo anunciarían ayer ciando recibiera su diploma durante el acto de graduación ordinaria del Centro de Estudios Nuestra Señora de las Mercedes.
«Yo quiero seguir estudiando para tener un nivel más alto. Quiero terminar los estudios escolares y también quiero trabajar en una panadería», dijo Crispín .
Como Crispín, otros dos reos fueron liberados durante la graduación del centro educativo que está ubicado dentro de la cárcel. Se trata de Félix Manuel Ortega Marte y Consuegra Morbón, quienes cumplieron cinco años de condena. Al hablar sobre los ex convictos, el juez de ejecución de la pena de Santo Domingo, Rafael
A. Báez, explicó que le dieron la liberta condicional a los presos que mejor nota y mejor evaluación tuvieron. Se trata de reos que casi han terminado de cumplir sus condenas, que tienen una excelente disciplina y que no hayan cometido infracciones que muy graves.
SOBRE EL DESARROLLO DEL ACTO
El acto de graduación se llevó a cabo en un salón que está ubicado en una edificación anexa a la cárcel: para llegar allí no se ve la realidad de los presos porque no se ingresa realmente al penal.
Si el visitante quiere hablar con los presos, por tanto, debe conformarse con los pocos que están en la sala de atención médica primaria. En esta unidad, al menos el día de ayer, no había ninguna queja: dijeron que la cárcel estaba bien.
Respecto a la graduación, estuvo encabezada por Ricardo Taveras, subdirector de prisiones; Frank Soto, ayudante del Procurador General de la República; Fray Arístides Richardson, coordinador de la Pastoral Penitenciaria y capellán general de prisiones; y el mayor Orlando Antonio Báez Severino, oficial ejecutivo del penal de La Victoria.
También estuvieron Rafael A. Báez, juez de ejecución de la pena de Santo Domingo; Nicolás Fortunato, alcaide de La Victoria; Ana Pascual, directora del Centro Educativo Nuestra Señora de las Mercedes; Graciela Grateraux, coordinadora del programa Renovación de Jóvenes Encarcelados (REN); y Carmen Rosario, supervisora de de los programas educativos de las cárceles.
Al pronunciar las palabras de apertura, la directora del centro, Ana Pascual, explicó que el centro fue inaugurado en el año 1999 y de él han egresado 1,798 estudiantes. Sesenta y cuatro de ellos han recibido ya la libertad condicional mientras que sólo 14 ha desertado de las aulas.
Durante este año la matrícula fue de 714 estudiantes, de los que se graduaron 385 alumnos: 275 de básica y media; 44 de inglés; 43 de los cursos de panadería e informática ofrecidos por el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP); 13 de contabilidad y 13 de francés.
El magistrado Frank Soto, por otro lado, destacó que el auge de la delincuencia se debe a la falta de oportunidades. Y esto, precisamente, es lo que quieren paliar al permitirle a los presos que puedan estudiar.
Es que las autoridades de Procuraduría, apuntó Soto, están preocupadas por las condiciones de los presos: por ello invierten en la mejoría de las cárceles. No siempre, sin embargo, está inversión es agradecida: en la cárcel de Rafey, apuntó, un grupo de reos destruyo un área del penal porque se les impedía realizar sus negocios allí.
De su lado Ricardo Taveras exhortó a los presos a aprovechar la oportunidad que les han dado de aprender a ser útiles a la sociedad. También a irse, cuando así les corresponda, con la frente bien en alto.
TENDRAN DOS TANDAS
Para Fran Arístides Richardson es una gran noticia el poder anunciar que el procurador Francisco Domínguez Brito y el cardenal Nicolás de Jesús firmaron un acuerdo mediante el cual el Arzobispado se comprometió a garantizar la existencia del centro de estudios que funciona en la cárcel.
Otro acuerdo importante fue al que arribaron con el Comisionado de la Reforma de la Justicia, Alejandro Moscoso, quien asumió el compromiso de patrocinar una tanda vespertina en el centro.
Hasta el momento, explicó Richardson, los presos sólo pueden estudiar en horas de la mañana. Esto se traduce en una larga lista de espera: mil reos están esperando que haya cupo para ellos.
En una jornada cargada de buenas noticias, Richardson anunció que para el próximo año escolar tendrán en funcionamiento una nueva unidad tecnológica que estará a cargo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL). Pero quienes se gradúen de informática y obtengan su libertad, agregó el fray, contarán con una beca del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA).
Posteriormente, como no todas son novedades, Richardson también planteó las necesidades que tienen: material gastable y espacio para aulas, básicamente.