Triunfalismo en imputados por declaraciones testigos del MP

El pais.Inicio este jueves el juicio contra los encartados en el caso Odebrecht, en el Palacio de justicia de Ciudad Nueva.Hoy/Pablo Matos 28-01-2021
El triunfalismo se ha apoderado de las defensas de los imputados en el caso Odebrecht tras los interrogatorios a los testigos de cargo del Ministerio Público, de quienes dicen, han dejado sin caso al órgano persecutor que los acusa de sobornos y lavado de activos producto de corrupción administrativa.
Eso ha hecho más difícil para la presidenta del Tribunal, Giselle Méndez, mantener el control de las partes durante los debates, y la semana pasada se declaró “incompetente” para resolver la situación.
Las interrupciones y los murmullos desbordan a veces la solemnidad del tribunal y sacan de concentración a la magistrada, que hace esfuerzos por ignorarlos sin conseguirlo, dando pie, entonces, a una discusión. Volvió a ocurrir la pasada semana, en días separados, con la defensa de Conrado Pittaluga, integrada por Manuel Rodríguez, Conrad Pittaluga hijo y Santiago (Chago) Rodríguez.
Entre ustedes. Chago Rodríguez exponía en el pódium cuando el titular de la Pepca, Wilson Camacho, murmuró algo que a él no le gustó. Pidió a la presidenta del tribunal llamarle la atención o, en su defecto, poner regla para impedir ese tipo de interrupciones.
En respuesta, la presidencia le dijo que eso era algo difícil de moderar para el tribunal porque todos ellos (defensa y MP) incurrían en el mismo comportamiento, y era una constante el ella intervenir, aparte de que reglas habían.
“Entonces, ya es algo que van a tener que moderar entre ustedes, la dinámica y el nivel de respeto con que se escuchan, porque yo me declaro incompetente para controlarlos”, dijo.
Este incidente ocurrió el lunes durante la participación de la testigo número 11 del MP, Yissel Paulino, quien al igual que los anteriores, afirmó que en el análisis de los informes financieros y societarios de los seis encartados, no encontró vínculos entre ellos ni entre sus respectivas cuentas con los US$92 millones de sobornos pagados por Odebrecht, ni nada que fuera ilegal.
El martes, Pittaluga hijo pedía insistente la palabra mientras la defensa de Víctor Díaz Rúa hacía objeción a una prueba del MP.
Cuando la presidenta del tribunal decidió dejarlo hablar, interrumpió a la defensa de Díaz Rúa y, en tono poco amigable le preguntó al abogado que cual era la situación (de su insistencia) en medio de un debate.
Pittaluga hijo le contestó que pedían la palabra desde antes de que la cediera al MP, para adherirse al pedimento de Díaz Rúa.
La presidenta del tribunal ripostó reiterándole que estaban en medio de un debate y que quizá “ustedes entiendan que el tribunal tiene alguna intensión de limitar su derecho de defensa”. De inmediato llamó a reflexionar sobre que ninguna defensa podía interferir en la estrategia de defensa de otra que se defiende de un elemento de prueba, “queriendo asumir el rol de ese defensor”, si esa prueba no le atañe o afecta de modo directo.
No vinimos a improvisar. La respuesta a esa “reflexión” se la dio Rodríguez, le aclaró que la defensa de Pittaluga hizo su tarea, pero quería evitar que en el tribunal se sentara un precedente que veían venir sin que les permitiera intervenir.
Afirmó que la prueba objetada por la defensa de Díaz Rúa atañe al imputado Pittaluga, porque menciona una empresa con la cual el MP lo vincula.
“Aquí, aunque no son iguales las acusaciones, hay muchos temas jurídicos que son comunes, y el tribunal, en situaciones equis, crea precedentes sin nosotros intervenir y se convierten en una especie de cosa juzgada para nosotros”, dijo.
A la presidenta del tribunal no le quedó más remedio que acceder al pedimento de la defensa de Pittaluga, que se adhirió a la defensa de Díaz Rúa.
Los más entusiastas. Los que más entusiasmo demuestran con el derrotero que lleva el juicio en su contra luego de las declaraciones de los testigos, son Ángel Rondón, Díaz Rúa y Tommy Galán.
Rondón continúa “pavoneándose” con su alegada inocencia; Díaz Rúa se ha vuelto más locuaz, y Galán dejó a un lado el viernes su circunspección.
Andrés Bautista García permanece taciturno en el primer banco que ocupa junto a su defensa; y Roberto Rodríguez continúa con su cuerpo en estado de relajación en un más cómodo sillón colocado en la quinta fila de asientos.
Allá, en el fondo del último vagón, permanece un Conrado Pittaluga silencioso, observa todo cuanto ocurre en el salón de audiencias. Entrecruza los dedos frente a su rostro como si fuera una oración.