El Papa abrió las puertas a los anglicanos, viajó a África y a Tierra Santa

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Ciudad del Vaticano, (EFE).- La decisión de Benedicto XVI de abrir las puertas de la Iglesia de Roma a los anglicanos y el levantamiento de las excomuniones a los obispos “lefebvrianos” marcaron 2009, en el que el Papa viajó a África, donde condenó el uso del condón, y Tierra Santa, donde pidió un Estado Palestino.

El año comenzó con el perdón a los cuatro obispos cismáticos tradicionalistas ordenados en 1988 por el fallecido arzobispo Marcel Lefebvre, un paso más -tras la recuperación de la misa en latín- dado por Benedicto XVI para cerrar la herida abierta con el cisma del siglo XX causado por el prelado francés.

Sin embargo, el levantamiento de las excomuniones se vio enturbiado por las declaraciones de uno de los prelados agraciados, Richard Williamson, que negó el holocausto judío, poniendo en pie de guerra a la comunidad judía internacional y obligando al Papa a salir en primera persona a condenar la Shoah y el régimen nazi.

El Vaticano sorprendió este año al anunciar su disposición a acoger a los tradicionalistas anglicanos contrarios a las medidas aperturistas de la Comunión Anglicana, como la ordenación de mujeres y de homosexuales como obispos, estimados en medio millón.

Para ello, aprobó una normativa que prevé la ordenación de clérigos anglicanos ya casados como sacerdotes católicos, aunque la presencia de esos clérigos casados no supondrá cambio alguno en la normativa de la Iglesia Católica, que mantiene el celibato sacerdotal.

El año que ahora finaliza fue el que por primera vez Benedicto XVI viajó a África, donde tanto en Camerún como Angola denunció la corrupción, dijo que el continente negro sufre de manera desproporcionada hambre, pobreza y enfermedades y que “implora a grandes voces” justicia, paz y reconciliación.

El viaje, sin embargo, estuvo marcado por la polémica generada por sus declaraciones contra el uso del preservativo para luchar contra el sida, al afirmar que la pandemia no se combate con preservativos, “que, al contrario aumentan el problema”, afirmó.

El sida, según Benedicto XVI, se vence con “una humanización de la sexualidad y nuevas formas de conductas”.

Sus palabras, en un continente donde 27 millones de personas están contagiadas por el virus del sida, fueron duramente contestadas desde varios países occidentales, que subrayaron que el preservativo es un elemento fundamental para prevenir la transmisión de la enfermedad.

Durante el II Sínodo sobre África, celebrado en octubre en el Vaticano, los prelados africanos reiteraron las palabras de Papa, a la vez que acusaron a las multinacionales de “invadir” el continente para apropiarse de los recursos naturales con la complicidad de los dirigentes locales.

Tras África, Benedicto XVI viajó a Tierra Santa. La primera etapa fue Jordania, donde por segunda vez pisó una mezquita, en Ammán.

En Israel condenó sin paliativos el Holocausto y pidió combatir el antisemitismo “donde esté, ya que por desgracia -dijo- continúa levantando su repugnante cabeza en muchas partes de mundo”.

Sin embargo, la condena pareció escasa al director del Memorial del Holocausto “Yad Vashem”, de Jerusalén, Avner Shalev, que dijo que tendría que haber hablado de su vida durante el nazismo.

En Belén dio un nuevo espaldarazo a las aspiraciones palestinas al afirmar rotundamente que la Santa Sede “apoya” el derecho de los palestinos a un “Estado soberano, seguro, en paz con sus vecinos y con las fronteras reconocidas internacionalmente”.

La tercera cita internacional fue la República Checa, donde defendió las raíces cristianas de Europa y denunció que se intenta marginar al cristianismo en la vida pública europea bajo el pretexto de que es dañino para la sociedad.

El anciano Pontífice, de 82 años, dio un susto en julio, cuando, durante sus vacaciones en el Valle de Aosta, se rompió la muñeca derecha y tuvo que ser operado.

Antes de las vacaciones publicó su tercera encíclica, de marcado carácter social, “Caritas in veritate”, en la que pidió la reforma de la ONU y de la arquitectura económica y financiera internacional.

Si en 2006 apartó al ya fallecido fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel -investigado por abusos sexuales contra seminaristas- de todo ministerio público, este año ordenó una inspección de la Congregación, poco después de conocerse que el sacerdote mexicano tuvo, por lo menos, una hija con una amante. EFE