ROMA. AP
El papa Francisco dijo ayer a los embajadores acreditados ante la Santa Sede que no se sentía en condiciones de pronunciar su discurso anual de política exterior y pidió a un ayudante que lo hiciera en su lugar.
El pontífice argentino, con la voz congestionada, comenzó su intervención saludando a los embajadores reunidos en la Sala de las Bendiciones.
Pero unas pocas líneas después de iniciar el largo discurso, en el que suele repasar los puntos destacados del año pasado, el papa, de 88 años, dijo que seguía luchando contra un resfriado y cedió la palabra a un ayudante.
Francisco, a quien le fue extirpada parte de un pulmón cuando era joven, suele padecer episodios de bronquitis en invierno que le dejan sin aliento y le dificultan hablar durante mucho tiempo.