El perfil de un hombre feminicida

Aunque los reproduzca la cultura machista y patrifocal, hay algo que los diferencia del resto de los “machos”. Aunque los haya parido una mujer, no todos se identifican con la madre. Aunque su historia psicoemocional está estructurada de desajustes, frustraciones y desapego. Parece un glosario de historias repetidas de las que muchos no han salido cuerdos y sanos. No importa la causa, ni los factores, ni la dinámica familiar, ni los estresores psicosociales.

Lo que importa y duele es que asesinan mujeres, dejan huérfanos a niños, ponen de rodillas a la sociedad y, para mal, otros machos copian el modelo, tan fiel, que también terminan con la pareja y con ellos mismos.

Dicen que los machos dominicanos, viven y consumen “la patología de la bachata de amargue”: una música que expresa la infidelidad, el abandono y el desamor, acompañada del dolor, de decepciones y despecho, junto a tragos y pistola para confirmar la identidad.

Así también pasa con las rancheras mexicanas, “son de puros cabrones” que entre tequila y revólver, aman y matan a besos y ternuras, pero también a puras balas. Esos machos aprendieron que el amor se mantiene de dolor y aguante, de sufrimiento y momentos felices, pero con una constante, “ni a la mujer, ni al niño, ni todo el amor y ni todo el cariño”. Han sido siglos de mentalidades y comportamiento reforzados hacia el control y el sentido de pertenencia de la mujer, pero sobre todo, de poder.

Ahora, las cosas se han “patalogizado diferente”. Ahora la mujer es más visual, mejor preparada, con mayor oportunidades y más derecho logrado; pero la falta de inteligencia emocional de los hombres y la falta de habilidades y destrezas, reproduce menos tolerancia.

Un hombre de celos enfermizos, del sobreapego y de la angustia de separatidad no resuelta, es un cavernario con licencia para manejar que a veces lo comprenden los AMET, aunque ambos tienen revólver. Si el macho es bebedor problemático, oledor del polvo que anestesia la nariz y agita el cerebro, hay más problema. Si tiene problema de ira, enojo fácil y descontrol de los impulsos, corra que la mecha enciende fácil.

Si corre a poner la querella y el cabo y el raso que le amparan le dicen que ellos se ponen así en algunas ocasiones, no coja para su casa, que la proyección está bien estructurada. Si le llaman a conciliar y es la séptima vez que promete lo mismo, coja para la casa del procurador o el fiscal del pueblo; donde el cura o el pastor y haga un exilio a la vida, pero a su casa no vuelva. Aunque asista a una iglesia y dé señales de cambios, si continúa con el revólver, el control y los celos, el macho no está “copao” del cerebro.

Ahora bien, si has vivido crisis y conflicto de pareja y buscan ayuda terapéutica con nuevo contrato marital, y se respetan los acuerdos y se dialogan las diferencias sin amenaza ni chantaje, siga firme que las cosas van mejorando. Pero tenga presente, si continúa mirando con la mácula del ojo, huele ropa, busca celulares, repara la Laptop y duda hasta de él mismo; sobre todo, con la lectura de Varga Vilas “los siete pecados de la mujeres”, llame a su familia, recoja y no mire hacia atrás, que el macho ibérico estudió, pero no asimila lo social, solamente aprendió a sumar. Recuerde que la felicidad y el bienestar son actitudes emocionales positivas que se asumen de forma personal y humana.