El peso específico de los ex presidentes

No es la primera vez que expreso que el peso de los ex presidentes es grande en cualquier parte, pero de manera especial en nuestro país, y la historia así lo ha demostrado. Cuando salen del poder, no importa su popularidad momentánea, continúan teniendo influencias, sobre todo, si la Constitución y las leyes le permiten retornar a la Presidencia y forman parte de algún partido o movimiento fuerte.

El solo hecho de Jacobo Majluta haber ocupado la Presidencia constitucionalmente por corto tiempo, luego de la lamentable muerte del presidente Guzmán, contribuyó a dimensionar su peso, al extremo de competir con el líder natural de ese partido, José Francisco Peña Gómez.

Muchos perredeístas y parte de la sociedad jamás entendieron ese fenómeno, y subestimaron el peso de Hipólito Mejía dentro de su partido y otros sectores. Lo mismo sucede con Leonel Fernández, porque olvidan lo que ha sucedido a través del tiempo.

Por esas razones, nunca se debe subestimar a los expresidentes, ya que siempre están presentes en las conciencias de mucha gente. Son personas, dirigentes o líderes con los que hay que contar para cualquier decisión importante, sobe todo en materia política. Subestimarlos es desconocer realidades que no pocos pueden comprender.

Hipólito y Leonel en su condición de expresidentes, como sucederá mañana con Danilo, son figuras determinantes en la sociedad y en sus partidos, por encima de los altibajos de la popularidad circunstancial. Mientras tengan vida y brío, tendrán influencia en cualquier aspecto. Por eso, sus cuadros jamás deben ser tratados como dice la canción de Lucho Barrios: El retrato de mamá.

Su peso específico, como el vínculo existente entre el peso de una sustancia y el volumen correspondiente, es importante, y si se quiere, determinante; pues aunque muchas cosas dependen de las circunstanciales, en cualquiera de ellas su peso está ahí, porque con su paso por la Presidencia han logrado alcanzar ese nivel de especificidad.

Las mediciones o encuestas que se hacen, demuestran que los expresidentes están presentes y ocupando lugares preferentes, lo que no quiere decir necesariamente que en primer lugar, pero sí preferentes. Y si algunos lo ponen en dudas, es porque se niegan a reconocer su peso específico, que no solo los mantiene vigentes y en buen posicionamiento, sino que, producto de esa realidad, son capaces de provocar cambios en la percepción y hasta desplazamientos inesperados. Ojalá pudieran analizar y comprender bien este concepto.

Hipólito, Leonel y Danilo son actores de primer orden. Su peso específico es determinante. Sea que quieran continuar participando activamente o que se dediquen a monitorear a los que compitan; pero mientras puedan lanzar la bola, se mantendrán con el uniforme puesto. Y cuando no tengan una recta sobre las 90 millas, podrán utilizar las curvas, los cambios y la experiencia para sacar de balance a cualquier contendor. Esa ha sido nuestra historia y probablemente continúe siendo así. Que nadie pretenda que se descarten a si mismos, mucho menos antes de comenzar el juego.