El PLD es un patrimonio nacional

La renuncia de la diputada Minou Tavárez Mirabal a su militancia en el Partido de la Liberación Dominicana no debe ser visto por la dirección de esa organización política como un caso intrascendente, pues de la misma manera que doña Ligia Amada Melo viuda Cardona será recordada como la primera mujer peledeísta en ser electa diputada, la diputada Tavárez Mirabal deberá estar en las crónicas del PLD como una de sus mejores legisladoras.

Las razones esbozadas por la renunciante integrante del Comité Central del PLD han sido argumentadas por miles de peledeístas que durante los últimos lustros han observado un sostenido deterioro en la imagen de la institución política a la cual le han entregado sus años, esfuerzos y esperanzas. Es inocultable el cuasi abandono de los principios enarbolados por el profesor Juan Bosch al momento de crear el partido morado.

Es realmente indignante ver la ya instaurada cultura del laissez faire, laissez passer a lo interno del PLD, la ausencia de sanciones para quienes violan la disciplina partidaria, como lo hicieron los actuantes en el fraude electoral, materializado en la circunscripción tres del Distrito Nacional en el recién pasado congreso Norge Botello y que fuera puesto en evidencia por sentencia del Tribunal Superior Electoral.

Realmente molesta a miembros del PLD ver pasar por escenarios judiciales a ciertos dirigentes del más alto nivel de esa organización política, acusados de acciones cuestionables en el ejercicio de sus funciones públicas, sin que medie ni siquiera un cese voluntario o impuesto que permita desvincular a ese partido de la suerte que corran sus miembros, producto de sus acciones personales.

Las verdaderas revoluciones se realizan desde el interior de los escenarios objetos de cambios y como el creador del Partido de la Liberación Dominicana lo entregó al pueblo como instrumento de la democracia, la invitación es a luchar desde adentro por el PLD que el país merece.