El  PLD que queremos hoy

JOSÉ MANUEL GUZMÁN IBARRA
Un partido es una estructura política en la que sus afiliados coinciden en opiniones o intereses. Se sabe que el partido existe para llegar al poder, o dicho de otra forma, para desde el Estado administrar la cosa pública.  La coincidencia de los miembros de un partido se da  en dos ámbitos: a) llegar al poder (intereses) y b) coincidencias de opinión política. En cuanto a lo primero esos intereses pueden ser de orden público o de orden particular. Lo mejor es cuando ese querer llegar a poder se da con un interés genuinamente público.

Un partido moderno tiene razón de  existir cuando los miembros tienen coincidencia de opiniones  sobre la cosa pública, sobre el Estado, sobre el gobierno y cuando el partido es un partido evolucionado también en un sistema de ideas, ideología. Dicho de otra forma cuando es un partido para lograr algo más que para llegar al poder.

Un partido de cuadros puede tener  mucho control de las aspiraciones de orden particular, mientras que, para un partido de masas el  mayor reto para un partido como el  PLD es precisamente no dejar que las aspiraciones particulares ahoguen las ideas.  El interés de que el partido llegue al poder de muchos ciudadanos suele darse  en el terreno del clientelismo. El partido que deja que el interés de particulares marque el rumbo del interés público siembra para sí, y quizá para todo el sistema partidista, los gérmenes de su propia destrucción.

El PLD se dispone a celebrar un Congreso. Momento trascendente porque marca las pautas más allá de una coyuntura. Es un momento de reflexión donde se pone en orden aquello que miramos en la sociedad, dándole un sentido político, hacer los cambios internos, si necesario, para establecer las líneas políticas que regirán por cuatro años.

El PLD, y así lo reconoce la sociedad, es un partido organizado. Mientras fue un partido de cuadros fue su estandarte la cohesión, especialmente la cohesión de ideas.  En el Congreso anterior, se dio un cambio enorme, haciéndose un partido de masas, más abierto, y en muchos sentidos, más democrático. Ese cambio es un elemento que explica el triunfo obtenido en el 2004; pero marco también el gran dilema actual. En el nuevo Congreso el énfasis tiene que ser en organizar las fuerzas de las masas para hacer fuertes las ideas en las que mínimamente estamos de acuerdo los peledeístas. No puede dejarse arropar por el sistema clientelar.

El PLD hoy tiene una visión de desarrollo basada en modernizar tecnológicamente la sociedad, respetando las leyes de mercado interviniendo en la economía de forma selectiva e inteligente en un marco de estabilidad macroeconómica, y promoviendo la justicia social.  La fuerza popular tiene que servir para empujar el desarrollo, no para entorpecerlo.

Los problemas de organización interna deben ser atendidos dentro de esa visión amplia  que busca alcanzar el desarrollo económico y social. El PLD no es un partido de aspirantes presidenciales. Es un partido político con visión de desarrollo. No puede, sin pagar un alto costo, reducirse el Congreso en reestructuraciones basadas en oportunismo y vendetta.

Tiene que orientarse a hacerse un partido moderno. Un partido que procure entender la sociedad y darle expresión política a los anhelos sociales. Un partido de tolerancia interna con método de trabajo, con eficiencia electoral, y con ideas frescas. Un partido que entienda que se está en el gobierno para algo más que para las aspiraciones particulares.

El PLD tiene que nacer de nuevo, orientado más allá de la social democracia atávica o de la derecha insensible,  comprometido con el multilateralismo en la política internacional, apoyando al gobierno en sus dos objetivos: salir de la crisis económica, sin que los costos los paguen los más desposeídos, y encaminarnos hacia el desarrollo. El partido y sus dirigentes –y esto es importante para el cuatrenio– harían bien en entender que esas dos tareas probablemente trascienden este período gubernamental.

El partido debe disponerse a salir de lo interno con mayor capacidad para entender el reto social, propositivo y listo para seguir dando muestras que no sólo es el partido más organizado del sistema sino que también es el único con una visión de desarrollo y un fuerte compromiso para llevarlo cabo.