El PLD sigue en la incertidumbre sin que surja la brecha reeleccionista

POR JUAN BOLÍVAR DÍAZ

Tal como se esperaba, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) reunió el jueves su Congreso para modificar sus estatutos a fin de escoger sus candidatos para los comicios del próximo año con el padrón universal, donde los líderes que se disputan su control aparecieron en tregua, pero luego se anunció la suspensión de la reunión del lunes de su Comité Político.
Después de disposiciones de control de la Junta Central Electoral asomó un primer intento de negociación para reservar las candidaturas de todos sus actuales senadores, diputados y de los alcaldes más importantes, sin que haya emergido la brecha por donde colar una nueva reforma constitucional en aras de la continuidad del presidente Danilo Medina.
Modificación estatutaria
El PLD pasó la prueba de su congreso estatutario y los líderes en confrontación se empeñaron en aparecer relajados. El evento duró una hora, en gran parte consumida por el discurso un tanto desfasado del presidente del Comité Organizador, Lidio Cadet, sin que se diera oportunidad a intervenciones que pudieran presentar disensiones.
Pero poco después trascendió que quedaba suspendida la reunión del Comité Político que debía celebrarse el lunes 3 de este mes, por un viaje del presidente del partido, Leonel Fernández, quien presentará un libro en España. Se dijo que también por el viaje este fin de semana del presidente Medina a la posesión del nuevo gobierno de El Salvador. Pero no hubo consenso para reprogramarla para el 10 y pareció quedar para el 17, cuando faltarían solo 5 días para presentar ante la Junta Central Electoral las candidaturas reservadas, de hasta un 20 por ciento máximo del total, que no serán sometidas a la elección primaria de octubre.
En diversos círculos peledeístas hay real temor a que los más entusiastas del reeleccionismo danilista lleven al Comité Político, como en el 2015, una nueva propuesta de reforma constitucional que pudiera abrir las compuertas de un desmadre de las sordas confrontaciones de los últimos meses y derivar en una división del partido.
Una cierta distensión
La relativa distensión que se verificó en el Congreso del jueves, estuvo precedida de declaraciones de los dos ministros más comprometidos con el proyecto reeleccionista, el Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, y el de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, indicando que todos respaldarían el candidato presidencial que escoja el partido, aunque precisando que debe ser Medina para que continúe “su magnífica obra”. El beligerante Peralta apostó esta vez a que la madurez se impondrá para mantener la unidad del partido morado, como recogió El Nacional del miércoles 29 del mes en curso.
Trascendió al mismo tiempo la propuesta de los leonelistas para proteger a los 28 senadores, 107 diputados y a unos 15 alcaldes de los municipios cabeceras de provincias, incluyéndolos en la cuota de las candidaturas que se pueden reservar en virtud del artículo 58 de la Ley de Partidos.
Las disposiciones de la JCE para suspender los actos de campaña que multiplicaron los bandos peledeístas enfrentados a lo largo de mayo y una promoción en radio y televisión de la reelección presidencial por parte del ministro Gonzalo Castillo, también habrían contribuido a la relativa distensión de la semana.
¿Hacia dónde vamos?
Pudo haber influido en algunos dirigentes el artículo publicado el lunes 27 en El Nacional por Euclides Gutiérrez Félix, del Comité Político, Superintendente de Bancos, y uno de los fundadores del PLD, a quien se relaciona con un grupo de la vieja dirección partidaria conocido como “La Otán”. Bajo el título “¿Hacia dónde vamos?”, el artículo señala a Danilo Medina y Leonel Fernández como “únicos responsables de su autodestrucción (del partido) que sería, en el orden político, una traición a la memoria y esfuerzos de las mujeres y hombres que han muerto y luchado por la República”.
Ya el año pasado Gutiérrez Félix se había quejado amargamente de la peligrosidad del enfrentamiento en el PLD, indicando que podría sacarlos del poder y hasta conducirlos a la cárcel. El periódico El Día publicó ayer en primera página una foto donde el articulista hablaba con los dos líderes peledeístas durante el congreso del jueves.
No han faltado quienes señalen que “La Otán” peledeísta no asomó en las grandes concentraciones realizadas recientemente por los bandos enfrentados. También es más frecuente encontrar dirigentes peledeístas y hasta precandidatos dispuestos a expresar en privado su temor por lo que se generaliza como virtual división, preocupados de que pueda alcanzar niveles suficientes para impedirles permanecer en el poder más allá del 2020.
El mismo reparto del 2016
La propuesta de reservarse las candidaturas para asegurar la reelección de los senadores, diputados y alcaldes, es una reedición del acuerdo que conjuró la lucha entre danilistas y leonelistas para los comicios del 2016, cuando se impuso lo de “reelección por reelección” para favorecer la continuidad de Medina. Pero ahora ha sido resucitada por los leonelistas para recordar la vigencia de aquellos acuerdos que incluyeron el “nunca más” en la Constitución para Danilo. Por lo que algunos danilistas se apresuraron a rechazarlo.
En realidad, podría ser el inicio de una negociación, porque cualquiera que predomine necesitaría garantizar la unidad del partido para ganar el año próximo. Y no hay mejor forma de comenzar que ofertando a los legisladores que todos se quedarían. Por eso, un acucioso dirigente peledeísta aseguró en privado que los dos sectores simpatizan con la propuesta. Le conviene hasta a los reeleccionistas que quieren ganar votos leonelistas, y que podrían comenzar dando garantías a los legisladores que se pasen de que serán recompensados.
Por supuesto que la fórmula es impúdica, violatoria de los derechos de miles de dirigentes y militantes peledeístas que aspiran a los cargos electivos más importantes. Francisco Domínguez Brito la rechazó afirmando que “mata la democracia interna y pretende de nuevo promover el inmovilismo y la inercia”. Hay legisladores peledeístas que ya llevan dos períodos sin tener que ganarse la candidatura.
Está por el medio la Ley de Partidos, que estableció una cuota tope de reservas del 20 por ciento de los cargos de senadores, diputados, alcaldes, directores municipales y regidores, precisamente para evitar que las cúpulas de los partidos se quedaran con las candidaturas violando los principios constitucionales, legales y estatutarios.
No aparece la brecha
La incertidumbre sigue dominando el escenario del partido gobernante, y tanto dentro como fuera del PLD la mayoría cree que el poder presidencial se impondrá. Pero aún no se visualiza la brecha para colar la reforma constitucional sin una profunda fractura, dada la lealtad que muestran unos 42 legisladores peledeístas al expresidente Fernández, con el agravante de la alta proporción de la ciudadanía que manifiesta oposición a otra reforma constitucional reeleccionista, hasta del 68 por ciento en Gallup-HOY, y sobre el 60 en casi todas las publicadas.
El PLD y sus aliados consiguieron 127 diputados y 28 senadores en las elecciones del 2016, para totalizar 155 legisladores, 7 más de los dos tercios de una Asamblea Revisora de la Constitución que integrarían 222. De estos, 36 diputados y 6 senadores apoyan a Leonel Fernández, así como 3 de otros partidos aliados para totalizar 45, quedando 110 en apoyo a Medina, con lo que aún le faltarían 38 votos para los 148 que aseguran la reforma constitucional. Se le atribuyen 10 de los 15 legisladores que consiguió el PRSC, y tendría que conseguir los 28 faltantes entre los leonelistas o los 52 perremeístas (48 originales más 4 llegados del PRD).
Son mayoría los que piensan que con el poder del gobierno los reeleccionistas conseguirían “conquistar” los votos necesarios para su reforma, sobre todo entre los leonelistas. Pero podrían generar un escándalo de alto poder destructivo, expandiendo las incertidumbres y repercutiendo con desconfianza en sectores sensibles. Eso es lo que genera temores y “convicciones” de que la frialdad de Medina le llevará a la prudencia.

Mientras el hacha va y viene…
Pero mientras el hacha va y viene, el gobierno prosigue a toda prisa su carrera de endeudamiento. Esta semana anunció la colocación de bonos internacionales por 2,500 millones de dólares, y el economista Miguel Collado, del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles le sumó 1,213 millones de dólares en bonos nacionales, para totalizar 3,713 millones de dólares en cinco meses del año. Equivalen al 83 por ciento de los 4,444 millones de dólares del financiamiento autorizado en el Presupuesto Nacional del 2019. Entre 150 días los bonos colocados representan 24.7 millones de dólares, o unos mil 262 millones de pesos por día.
El economista Pedro Silverio, exgerente general del Banco Central, advirtió que ya casi todo el endeudamiento nacional es en bonos y concluyó ayer su artículo en el Diario Libre, resaltando que tras los bonos recientes “el gobierno dispone de recursos presupuestarios frescos y suficientes, como para hacerse sentir en la lucha interna por la candidatura presidencial”.
Por su parte, Guillermo Caram, exgobernador del Banco Central, al comentar sobre los nuevos bonos, precisó que en 7 años Medina duplicó la deuda del Estado, a razón de 2,800 millones por año, que ya cuantifica en 44 ,577 millones de dólares, 54 por ciento del PIB, (56 para Silverio), concluyendo en que “este gobierno ha endeudado a la nación en 7 años lo que a todos los demás gobiernos les tomó en los 168 años de vida Republicana”.