EL PLD: sombras nada más

Los recientes pronunciamientos de alarma de dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) son expresión de preocupaciones y disgustos por la transformación en el poder de la organización que ha abandonado los principios fundamentales que le dieron origen hace 35 años.

 Hasta para dirigentes peledeístas los organismos de la organización que fundó el profesor Juan Bosch han sido secuestrados por los intereses del presidente Leonel Fernández quien ejerce un gobierno personalista y conservador, apelando al clientelismo y la repartición para doblegar voluntades.

 Hay quienes creen que de haber estado vivo el expresidente Bosch hace tiempo que hubiese renegado de su criatura, alarmado por los niveles de corrupción que exhiben muchos de sus dirigentes que han olvidado el lema fundamental de “servir al partido para servir al pueblo”.

Voces de alarma.La alarma expresada en las últimas semanas por dirigentes y militantes del PLD comenzó con las denuncias del senador por la provincia Peravia, Wilton Guerrero, a raíz de la masacre de Paya a principios de agosto pasado que destaparon todo un escándalo de vinculación de altos mandos militares y del Ministerio Público con el narcotráfico.

 La reacción inicial del gobierno fue contra el legislador y dirigente de tradición en el partido morado, a quien se le quiso crucificar por las contundentes denuncias que formuló y pretendieron callarlo a nombre de la disciplina partidaria. El posterior procesamiento de una decena de altos mandos de la Marina de Guerra y numerosos hallazgos de cargamentos de drogas dieron la razón a Guerrero.

 El malestar se venía incubando desde la campaña reeleccionista  cuando el presidente Leonel Fernández se atrajo a todo tipo de tránsfugas, incluyendo a varios que habían sido sometidos a la  justicia por actividades delictivas y que aparecían al lado del mandatario, cobrando importancia e influencia que no se les otorgaba a los dirigentes del partido. El paquete de designaciones y prebendas tras la juramentación del 16 de agosto reafirmó la alarma en círculos del partido.

 Otro catalizador parece haber sido el proyecto de nueva Constitución de la República, considerado en ámbitos tradicionales del PLD como conservador, presidencialista y personalista y alejado de los fundamentos ideológicos  que dieron origen al partido morado, y presentado al Congreso sin que ningún organismo lo conociese previamente.

 Los pronunciamientos críticos se precipitaron en noviembre. El día 4 Miguel Andújar, miembro del Comité Central del PLD y hasta hace poco cónsul en Japón,  denunció que “los locales del partido están cerrados, los militantes y dirigentes están inactivos y los funcionarios del gobierno prepotentes y arrogantes”. Advirtió que recibirían sorpresas si no convocan los organismos para renovar los cuadros directivos.

El gran destape.Otro que sacudió la opinión pública fue el diputado peledeísta Elso Martínez cuando denunció hace dos semanas que se estaba corrompiendo a legisladores para lograr la aprobación del  contrato de 93 millones de dólares para la adquisición de aviones, promovido por altos funcionarios del gobierno, al tiempo que se quejaba de que le había resultado imposible reunir la Comisión de Ética de la cámara baja que él mismo preside.

 Pero el gran destape lo ejecutaron dos relevantes dirigentes, miembros del Comité Político del PLD,  el Superintendente de Seguros Euclides Gutiérrez y el hasta agosto pasado secretario de Turismo Félix Jiménez, ambos considerados entre los “boca duras” de la organización, y a los que resulta difícil descalificar.

 En su columna de El Nacional del 17 de noviembre, Gutiérrez, preguntó qué pasa en el PLD, y si “¿vamos a aceptar los que fundamos y hemos dirigido por más de 30 años la obra de Juan Bosch que la imprudencia, el individualismo, la ignorancia, la falta de sensatez y la corrupción, sigan arrastrando al PLD y al gobierno que encabeza el compañero Leonel Fernández a una emboscada, que nos sumerja en el zafacón de la historia?

 A seguidas el dirigente político planteó la necesidad de enfrentar  con honestidad y valentía los desafíos y dar cumplimiento a los compromisos contraídos con el pueblo, con la dramática alternativa de disolver el PLD. Para rematar poco después dijo por televisión que de seguir por ese derrotero hasta él mismo y el presidente Fernández podrían caer presos cuando salgan del gobierno.

 Por su parte Felucho Jiménez arrojó dudas sobre el costo de una multimillonaria carretera en el polo turístico oriental, agregando que “el ejercicio del poder ha contaminado de arriba hacia abajo a todos los organismos del partido, fomentando la indisciplina, la apetencia de cargos y ostentaciones” para concluir en que el PLD “ya no es ni sombra de lo que era”.

 El vocero del bloque senatorial del PLD, Luis René Canaán y hasta Alejandrina Germán, también del Comité Político, se sumaron a las críticas del clientelismo. El primero dijo que el partido morado no ha escapado a la crisis de valores que permea a las organizaciones políticas y exhortó a rescatar la mística perdida.

Pichardo analiza: “Sepultamos los círculos de estudio, las charlas, la revista Política, teoría y acción como órgano de debate ideológico, y en fin, nuestra fisonomía  fue cambiando para ser cada vez más parecida a la del PRD con todo y el entren to que nos ha servido para abultar una nómina de miembros de la que salen nuestros candidatos a puestos electivos que, en muchos casos, son una vergüenza”.

 Señala que el dinero corre a borbotones comprando hasta comités intermedios enteros, que el Comité Central (de 400 miembros) fue convertido en figura decorativa, sustituido por el Comité Político (25 miembros) que lo decide todo anulando el resto de la organización, incluyendo a los comités intermedios, municipales y provinciales y al secretariado. Se queja de que como partido no fijan posición en torno a los grandes temas nacionales o internacionales y que cada cual asume posiciones que desconciertan. Pese a todo Pichardo mantiene esperanzas de que puedan rescatar el partido.

El adiós a Juan Bosch

Las puertas a la masificación del PLD fueron abiertas en el VI Congreso celebrado en el 2001 que irónicamente llevó el nombre del profesor Juan Bosch, celebrado tras la derrota electoral del año anterior tras el primer gobierno del doctor Fernández. La apertura parece  haber sido estratégicamente exitosa para la recuperación del poder. El Congreso  también acordó la incompatibilidad de los cargos fundamentales del partido con las altas funciones gubernamentales, lo que fue dejado de lado por simple decisión del Comité Central tan pronto ganaron las elecciones.

Aquel congreso “desmontó el viejo PLD y no hemos podido crear el nuevo, por lo que nos quedamos sin partido”, expresa un ideólogo militante, quien señala que en el VII Congreso, en el 2005, se intentó una rectificación acordando dos categorías de miembros una de simple adherente y la decisoria de militantes, con la renovación de la formación política, de lo que se encargó a Alejandrina Germán, pero todo quedó en los papeles.

No son pocos los que creen que de haber estado vivo el profesor Juan Bosch hace tiempo que habría abandonado su partido como hizo con el PRD en 1973, para fundar el PLD, convencido de que aquel estaba dominado por ambiciosos de poder. Dirigentes insatisfechos admiten que en aquel momento todavía los perredeístas, fuera del gobierno central, no habían alcanzado los niveles de corrupción y ostentación que se registran actualmente en el partido gobernante.

De hecho, ya en 1991 Bosch advirtió que el virus de la ambición había contaminado su partido, razón por la cual renunció al mismo el 15 de marzo. Admitió volver poco después pero dejó una carta y declaraciones públicas, como las recogidas en el diario El Siglo del 16 de marzo, donde motiva su dimisión en que “hay gente que ha alcanzado posiciones, como senadores, diputados, síndicos y regidores, y entonces en el  PLD eso ha provocado una corriente de aprovechados, de oportunistas, buscadores de posiciones y de puestos públicos…”

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Partido desmovilizado

 Los círculos peledeístas son un hervidero de preocupaciones y discusiones en busca de las causas del deterioro que se denuncia. Algunos se lo atribuyen a la masificación del partido y a los atraídos por las políticas clientelistas, pero otros consideran que se trata de un complejo proceso degenerativo que parte del secuestro de los organismos y de los métodos de trabajo.

 El senador por Monte Plata, Charlie Mariotti, miembro del Comité Central del PLD, se atreve a señalar la responsabilidad del primer mandatario y presidente de la organización, a quien acusa de haber caído en el personalismo y diagnostica una parálisis, por la que los organismos no funcionan.

 Circula entre dirigentes y militantes un documento analítico con el título de “La preocupante situación del PLD”, bajo la firma de Manolo Pichardo, vicesecretario de asuntos internacionales del partido morado y diputado al Parlamento Centroamericano, que trata de explicar más a fondo la crisis. Coincide con otros dirigentes que no quieren debatir en público la situación en que “desde la masificación que eliminó la formación de los militantes, este partido ha caído en un estado degenerativo que lo lleva a convertirse en una entidad similar al Partido Revolucionario Dominicano o al Partido Reformista Social Cristiano”.